Resumen

Conclusiones

La posverdad y su herramienta vehicular, denominada noticias falsas o fake news, se integra dentro del marco de las acciones de desinformación clásicas. Estas técnicas, diseminando información falsa, buscan afectar el posicionamiento, comportamiento u opinión social. El contexto actual es el elemento diferenciador que pueda justificar la utilización del término posverdad para referirse a fenómenos históricamente bien conocidos.

El citado contexto tendría como elementos diferenciadores los siguientes: El marco de crisis cultural de las sociedades posmodernas. El acceso masivo de la población a las redes de comunicación tanto como consumidores como creadores de contenidos. La sinergia ejercida entre el anterior punto y el entorno digital y redes sociales, magnificador y catalizador de los flujos de información. El uso de mecanismos tecnológicos que: Maximizan la capacidad de difusión tanto espacial como cuantitativa en número de individuos y maximizan la efectividad del mensaje en el sujeto por medio de técnicas de perfilado y direccionamiento de contenidos.

Todo ello genera el que actualmente las campañas de desinformación tengan un efecto potencial muy elevado. Ello se ha podido observar en varios casos recientes de injerencia de terceros en cuestiones de carácter político-social.

Actualmente, el análisis de los contenidos de la información circulante muestran una penetración elevada en el total de la información de elementos catalogables como posverdad. Ello en detrimento de los medios de información que podríamos denominar clásicos y considerados con un mayor grado de contraste y veracidad. A ello se le suma que los estudios realizados muestran como esos contenidos tienen un efecto real en la población objetivo de esa desinformación derivando en casos de segmentación y polarización social consiguiendo su objetivo último.

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De este modo la situación dibuja varios escenarios de futuro en los cuales distintos factores serán clave a la hora de reducir la presencia, la propagación y la efectividad de estos contenidos de postverdad en el conjunto de la infosfera. Las medidas giran entorno a cuatro ejes.

El primero la autorregulación del entorno digital (empresas, proveedores de contenidos, redes sociales, etc.) por medio de la modificación de las políticas de privacidad, uso de datos, control de publicaciones, verificación de autenticidad, etc.

En segundo lugar la promoción de la educación de la población de cara a generar capacidades críticas y discriminativas a la hora de consumir la información en el entorno digital.

El tercero las medidas impulsadas desde gobiernos y administraciones que desde el punto de vista legal permitan enmarcar las acciones tanto punitivas como de control de los elementos o contenidos catalogados como postverdad. A este respecto será fundamental el carácter de las medidas y su cercanía a coartar la libertad de expresión o su asimilación a la censura.

Cuarto, la interacción entre las medidas adoptadas por los gobiernos e instituciones, el carácter de éstas y la aceptación por parte de la sociedad.

Key Judgements

Juicio analítico 1

El inicio de la Era de la Posverdad puede fecharse en las elecciones estadounidenses de 2016, donde Rusia intervino y tuvo un papel fundamental debido al uso de fake news y bots para perjudicar a la candidata demócrata, Hilary Clinton.

Juicio analítico 2 

La posverdad puede enmarcarse dentro de la crisis del postmodernismo, donde la desafección política, la inmediatez y liquidez en las relaciones y el abandono del pensamiento crítico en detrimento de la verdad individual condiciona nuestra forma de consumir información, orientada ahora a reforzar nuestras ideas.

Juicio analítico 3

La posverdad se apoya en la tecnología para llegar rápidamente al mayor número de personas en todo el mundo. El desarrollo de algoritmos que vincule la información que recibe un usuario en base a sus preferencias puede condicionar de manera notable las acciones de los individuos, llegando a ser crítico en periodos de elecciones o referéndums.

Juicio analítico 4

El principal vehículo de difusión de la posverdad son las “fake news”. Aunque este fenómeno no es reciente, ya que puede encuadrase dentro de la propaganda y de la desinformación, pueden definirse como noticias falsas creadas para influenciar a la opinión pública con el objetivo de condicionar un proceso político concreto.

Juicio analítico 5

Debido al gran impacto que ha supuesto la irrupción de la posverdad, los Estados han iniciado tanto procesos legislativos como tecnológicos para intentar frenar su influencia negativa en la política. Esto a su vez ha generado un intenso debate acerca de la libertad de Internet y la veracidad de la información online.

Contexto

La mentira ha venido existiendo desde tiempos inmemoriales. Sin embargo, en los últimos dos años ya no se habla de mentira, propaganda o manipulación política a secas, se habla de posverdad.

La diferencia de nomenclatura no es arbitraria. Fenómenos como las elecciones de EE.UU. de 2016, que dieron contra todo pronóstico la victoria a Donald Trump, y la salida de Reino Unido de la Unión Europea (Brexit), demuestran un nuevo giro en nuestra sociedad en el que las reglas de actuación y manipulación han cambiado.

Que el candidato presidencial con más mentiras declaradas a sus espaldas gane las elecciones, o afirmaciones falsas como la posibilidad de ahorro semanal de cientos de millones conduzcan a que un país salga de la Unión Europea, son la parte más impactante quizás, pero, en absoluto, la única, del cambio que estamos viviendo.

Se puede afirmar sin duda que la transformación y avance de este fenómeno es posible y ya ha tenido consecuencias de gran magnitud. Los tiempos han cambiado y tanto las herramientas como las opciones de obtención de resultados económicos, políticos o sociales, conforman un abanico mucho más amplio del hasta ahora conocido. La posverdad está en periodo de expansión y, en tiempos del “todo vale”, los efectos pueden ser devastadores.

Análisis

El diccionario inglés Oxford declaró post-truth (posverdad) como la palabra internacional del año 2016. Su acepción es “relativo a circunstancias donde los datos objetivos tienen menos influencia sobre la opinión pública que las emociones y creencias personales”. A finales del 2017 se añadió al Diccionario de la Real Academia Española (RAE) definiéndola como “distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales”. El prefijo en ‘post-verdad’ quiere decir que “pertenece a un tiempo en el cual el concepto especificado se ha vuelto insignificante o irrelevante”, aclara el Diccionario Oxford. Esto viene a decir que hoy en día, existe la posibilidad de que en la información consumida, importa mucho menos la búsqueda de la objetividad y el conocimiento pleno, en detrimento de la información que satisfaga las opiniones personales y las creencias.

Aunque el término hizo su primera aparición el siglo pasado en un texto sobre el escándalo del Watergate, en los dos últimos años el uso de la palabra posverdad se ha incrementado notablemente. Las elecciones de los EEUU que dieron contra todo pronóstico la victoria de Donald Trump y, por otro lado, la victoria del “sí” en el referéndum de Reino Unido sobre su separación de la UE, también con cierta sorpresa, llevó a diferentes expertos en diferentes campos a buscar explicaciones para estos acontecimientos. Finalmente, no sin controversia y con cierta discusión teórica, surge el término “posverdad”. Pese a que hay autores que se muestran escépticos y no le ven utilidad al hecho de acuñar un nuevo término, ya que alegan que es una evolución de la mentira tradicional que no aporta novedades, otros consideran que hay diferencias significativas que son merecedoras de elaborar y nutrir a la posverdad de identidad propia. En todo caso, el fenómeno no es nuevo. Pueden haber cambiado los objetivos, los ámbitos y los procedimientos, pero realmente la influencia intencionada sobre la opinión pública siempre ha existido. La propaganda, la intoxicación, las noticias falsas y la construcción de bulos son tan antiguas como la convivencia entre la política y la información, pero su capacidad de multiplicación a partir de herramientas tan poderosas como las redes sociales y el acceso casi universal a Internet, las han convertido en armas de influencia masiva.

Actualmente, las redes sociales han cobrado un papel esencial en el día a día de las personas. La oferta de información es la más amplia de la historia, pudiendo encontrar datos de casi todo aquello que se proponga buscar. La irrupción de fuentes no convencionales de información ha modificado el paradigma de la comunicación. Las redes sociales y la información basada en Internet han reemplazado la información centralizada del pasado (donde los medios de comunicación eran los principales difusores de información) con plataformas de información colaborativas. Esta coyuntura de la información por sí misma no explica el término “posverdad”. Para poder enmarcar el concepto deben observarse algunas diferencias de contexto que ayuden a su comprensión y que puedan facilitar la existencia de ciertos factores únicos que supongan una diferencia respecto a la propaganda política o la mentira estándar.

  • El término postverdad se enmarcaría en un contexto de postmodernismo que se caracteriza por aspectos como la situación de crisis cultural que viven las sociedades posmodernas así como fenómenos que dibujen un escenario de crisis de los sistemas democráticos. Esos dos conceptos y el relativismo en el que derivan, generan una base fértil para la posverdad y fenómenos representativos o vehículos de expansión de ella como son las fake news.

A ello se le debe sumar las dificultades intrínsecas de la población para gestionar la complejidad actual de distintos temas, debido a la propia esencia de ellos así como a la gran cantidad de información que se pone a nuestra disposición para su comprensión desde distintos enfoques. Ello deriva en la elección de atajos para poder lidiar con esa complejidad que lleva a vulnerabilidades de los individuos frente a la manipulación.

 

 

 

  • La pérdida de fuerza de los medios de comunicación tradicionales en su función de formar y orientar a la opinión pública. Como señalaba Swett, Internet no sólo lleva noticias y forma comunidades, sino que conforma valores y opinión pública sin ayuda de los guardianes que tradicionalmente han decidido qué información era importante y cómo debía presentarse.
  • No se puede entender la postverdad sin un vehículo que la impulse, esto son las llamadas fake news. Son eventos disfrazados de noticias, que contienen datos fuera de la verdad, que son deliberadamente creadas y manipuladas para ser difundidas por medios de comunicación, de modo que lleguen a una determinada población objetivo con el propósito de influir en su pensamiento.
  • Igualmente no se puede entender la posverdad sin considerar el alcance de las redes sociales y plataformas digitales con su enorme potencial para la generación y difusión de contenidos. La propaganda, la intoxicación, las noticias falsas y la construcción de bulos son tan antiguas como la convivencia entre la política y la información, pero su capacidad de multiplicación a partir de herramientas tan poderosas como las redes sociales y el acceso casi universal a Internet las han convertido en armas de influencia masiva.
  • Los anteriores aspectos asociados al contexto de crisis postmoderna deriva en numerosos problemas para los consumidores de la información de cara a detectar noticias falsas o fuentes poco fiables por la misma naturaleza de cómo y de qué tipo se consume la información. A este respecto, no prima la búsqueda de la verdad, sino que la verdad depende de un contexto cultural determinado. Hoy en día, en la información consumida, importa mucho menos la búsqueda de la objetividad y el conocimiento pleno, en detrimento de la información que satisfaga las opiniones personales y las creencias. Con ello se ha llegado a la paradójica situación de que la gente ya no se cree nada y a la vez es capaz de creerse cualquier cosa.
  • Pese al incremento de las fuentes y recursos de información, así como el aumento del nivel cultural y formativo de la población, de forma paralela no se ha generado un aumento en el pensamiento crítico y capacidad de contraste de la información. Una noticia creada en un blog puede ser arrastrada a la televisión sin un análisis previo, o un periódico digital puede hacerse eco de una noticia no contrastada y llegar así a millones de personas de manera instantánea, convirtiendo de este modo una noticia elaborada desde la mentira en poco menos que un dogma social.

Una de las razones por las que la posverdad se convierte en un arma tan poderosa es por su explotación de las vulnerabilidades humanas. Su funcionamiento se apoya en mecanismos psicológicos, psicosociales y sociales que, debido a su naturaleza prácticamente innata, son difíciles de eliminar. Respecto al aspecto psicológico, los sesgos cognitivos son atajos o mecanismos que usamos en el proceso y uso de la información, especialmente a la hora de tomar decisiones rápidas, en los que la interpretación de la información no es real o lógica por completo. Es innumerable el número de sesgos relacionados con la posverdad. Algunos de ellos serían:

 

 

  • Sesgo de confirmación: solo se atiende a los datos que apoyan las creencias ya establecidas en el individuo.
  • Efecto halo: consiste en valorar a las personas a partir de un rasgo sobresaliente, obviando lo demás.
  • Efecto de encuadre: es la tendencia a extraer conclusiones diferentes únicamente en función de la manera de presentar los datos.
  • Efecto señuelo: mecanismo de persuasión en el cual se utiliza un señuelo para distraer la atención de las personas y orientarlas en la dirección deseada.
  • Efecto Barnum: manera de presentar la información con descripciones vagas e indefinidas en las que, aunque parece que se está focalizando y personalizando, cualquiera podría sentirse identificado.
  • Sesgo de atribución: tendencia a sobredimensionar disposiciones o motivos personales internos (carácter o personalidad) cuando se trata de explicar un comportamiento observado en una persona, dando poco peso a factores externos (factores ambientales).
  • Sesgo de autoridad: influye más quién es la fuente del mensaje que el contenido del mismo.
  • Subirse al carro: tendencia a dejarse llevar por los pensamientos que priman en el entorno, aunque el nuestro sea el contrario.

Todos ellos producen una tendencia condicionada de actuación que depende de las características de la información o fuente y no de la racionalización de la misma. Otros dos conceptos son vitales en la comprensión del fenómeno: los modelos mentales y la disonancia cognitiva.

  • La Teoría de Los Modelos Mentales (Johnson-Laird, 1983) defiende que la conclusión obtenida de una información se considera más o menos probable en función del número de modelos que apoyen o contradigan dicha conclusión. Lo cual favorece una construcción mental sesgada de la información que es más saliente o accesible o, en definitiva, de la que podamos atraer a la mente con más facilidad.
  • La disonancia cognitiva explica cómo las personas intentan mantener su consistencia interna y coherencias en sus pensamientos, opiniones y actuaciones. El individuo suele evitar las situaciones e informaciones que pueden causarle malestar (si una noticia no concuerda con nuestras ideas previas, seguramente nuestra mente la descarte, justifique o modifique para aliviar el malestar).

Sobre los mecanismos psicosociales, los efectos más relevantes que se pueden apreciar en la base del funcionamiento de la desinformación son: “cámara de eco”, “efecto burbuja”, “efecto falso consenso” y “efecto correlación ilusoria”.

  • Cámara de eco: si, como consecuencia de la mayor capacidad de elección y posibilidades de personalizar contenidos que ofrecen las tecnologías, cabe esperar que los individuos nos dividamos, se formarán cámaras de eco, es decir, espacios huecos donde rebota el sonido de nuestras propias creencias e ideas, ante la exposición continua y selectiva a medios con ideas afines.
  • Efecto burbuja: similar a la cámara de eco y, consecuencia también de la posibilidad de personalización, la información provendrá de medios con ideas políticas y sociales afines sin exposición a otras alternativas.
  • Efecto falso consenso: es la tendencia a sobreestimar el grado de acuerdo que tienen los demás con uno mismo. Se presupone que las propias opiniones o creencias son apoyadas por una amplia mayoría.
  • Efecto correlación ilusoria: tendencia a asumir que hay relación entre dos variables aunque no haya datos que lo confirmen.

Todos ellos conducen, como sumatorio, a una exposición selectiva a la información favorecida por las facilidades de personalización que ofrecen las nuevas herramientas tecnológicas, en las que se acaba consumiendo la información que concuerda con nuestras opiniones o creencias. Todo ello con el sesgo de que estas son apoyadas por la comunidad, tomando, en realidad, como única muestra a nuestros semejantes. Ligado a estos mecanismos se encuentra el factor social. A día de hoy, la velocidad de consumo de la información y el tipo y cantidad de información disponible y demandada arroja datos sorprendentes. La necesidad de conexión permanente, la presión social o grupal y el entorno online son claves para comprender los mecanismos de acción de la desinformación. Una vez comprobada la capacidad real de modificar opiniones a nivel particular, actuando sobre la mente humana, teniendo los medios, conseguir el fin es inevitable. Y, estando en la era de la globalización, la difusión y propagación de la información es solo un pequeño paso a dar, sin apenas dificultad, más bien lo contrario, para la consecución del objetivo final.

El concepto de infoesfera se enmarca en lo que el escritor Alvin Toffler definió como la Tercera Ola en el avance de la humanidad. En el ámbito de las comunicaciones, esa Tercera Ola queda caracterizada por la existencia de una Infoesfera o esfera de la información. La infoesfera se define como la fusión de las redes de comunicaciones, bases de datos y fuentes de información del mundo en un tapiz vasto, entrelazado y heterogéneo de intercambio electrónico. Debe considerarse que esta fusión cambia el carácter de cada red individual en sí misma. La fusión global de redes crea una ecología de éstas donde se desarrolla un sin fin de actividades humanas y que cubre información relativa a todas ellas. Abarca toda la red de medios de comunicación y las herramientas de que se sirven: satélites, servidores, líneas telefónicas, internet, productos de redes sociales, periódicos digitalizados, televisiones, drones. De esta forma la presencia y control en esa infoesfera permite la difusión de contenidos que llegan a los ciudadanos, los cuales, en la actualidad, reciben la mayoría de la información a través de esos elementos que la componen. Tras esa información recibida y en base a ella, se crearán opiniones, posturas de aceptación o rechazo, animadversión o simpatía hacia distintos elementos o situaciones sociales, políticas o culturales. Lo anterior nos lleva a entender la importancia de controlar e influir tanto en los contenidos que se difunden como en la capacidad para copar el mayor porcentaje de esos elementos de la infoesfera. Con este control se garantiza la defensa de los intereses propios o ajenos con unas determinadas características, sesgos e intenciones. Ello tendrá consecuencias en el posicionamiento de la población, la cual trasladará o traducirá sus posturas y convencimientos a acciones de carácter político o económico. De este modo se puede entender el interés por ese control de la infoesfera por parte de gobiernos, corporaciones o grupos de interés. Durante los últimos años se ha vivido un enorme desarrollo de las telecomunicaciones con dos derivaciones principales.

  • Primero, que un mayor número de población tenga acceso a los elementos de información que integran esa infoesfera.
  • Segundo, que los elementos que ejercen esa función e información se hayan multiplicado hasta el punto de que cualquiera de nosotros conformamos un nodo de generación, validación y dispersión de esa información.

Los medios de comunicación como televisión o radio se han visto potenciados por el anterior punto, pero en comparación con otros actores, como internet y redes sociales, su número de fuentes y capacidad de dispersión queda reducida. El papel de internet en sus distintas expresiones (blogs, webs, think tanks, etc.) así como las redes sociales (Facebook, Twitter, Linkedin, Youtube, etc.) son los que elevan esa capacidad de dispersión a su máxima potencia.

  • Primero, porque cualquiera puede ser creador de contenidos y puede conformar un nodo en las cadenas de dispersión de esa información.
  • En segundo lugar, estos medios de dispersión no cuentan con los mecanismos de validación, veracidad y contraste característicos de los medios de información clásicos que, pese a contar con sesgos e intereses, se rigen por una ética profesional más o menos firme.

Pese a lo comentado en los puntos anteriores debe tenerse en cuenta la situación paradigmática que supone que ese increíble incremento en las fuentes disponibles de información pueda estar generando el efecto contrario al que debería ser. Tal volumen de información, presente de forma continua y en todo tipo de dispositivos de nuestro entorno, debería estar generando individuos mejor informados, con mayor capacidad de contrastación y que reaccionen conscientemente a lo que se les comunica. Pero no es así. La sobrecarga de información continua sobre determinados temas genera situaciones en las que, debido a nuestros sesgos y capacidades cognitivas, se genera una sensación de intoxicación por el volumen de información. Esto tiene diversas consecuencias, siendo las principales:

  • Un bloqueo o cierre que evita el que esa información sea procesada correctamente en lo relativo a análisis y contraste. Basado en el concepto de que una mentira repetida mil veces se convierte en verdad, cuando una información copa y satura los medios, es asumida por el individuo como cierta.
  • Genera una sensación de adormecimiento o adaptación a la situación comunicada, se pasa del shock a la aceptación. El acostumbrarse a ciertos hechos de nuestra realidad impide el desarrollo de reacciones frente a esas situaciones (P.ej: corrupción, conflictos, migración, etc.).

Debido a todo lo mencionado con anterioridad, este escenario representa el contexto idóneo para las técnicas clásicas de desinformación o propaganda, vehiculizadas actualmente por las fake news. Estas se sirven de los distintos elementos del “social media” o redes sociales para explotar todo el potencial de dispersión y efectos hasta límites no imaginados. Esto viene dado por los siguientes factores:

  • El número de elementos que puedan ejercer influencia y de este modo el control, son tantos como usuarios de redes sociales o elementos de divulgación en internet susceptibles de ejercer esa dispersión, es decir, millones.
  • Un solo individuo puede ser generador de cientos de elementos de influencia en forma de webs, tweets o publicaciones.
  • Su acción queda deslocalizada, siendo más difícil el atribuir ese control a alguien concreto, ya sea gobierno o grupo de presión, más aún si se utilizan VPN´s (Virtual Private Networks). Además el origen del mensaje queda rápidamente difuminado por la acción de una rápida y extensa diseminación.
  • La capacidad de impacto a nivel geográfico es enorme, pudiendo tener repercusiones e influencia en puntos muy distantes del globo. Ello combina perfectamente con el concepto de deslocalización de la fuente.
  • La rapidez de creación de contenidos en este ámbito es rapidísima al no estar sometida a mecanismos de verificación de fuentes o contrastación de la información.
  • La rapidez de difusión espacial es muy elevada. Un mensaje lanzado puede en escasos minutos haber recorrido un amplio espectro del globo. En este aspecto juegan un papel fundamental los bots y las factorías dedicadas a la dispersión automatizada de contenidos según intereses.
  • Todo lo anterior se combina de forma sinérgica con aspectos como el modo de consumo de información actual: de forma rápida, sin profundidad en su contenido, sin dedicar demasiado tiempo a su análisis y sin verificar su rigor y fiabilidad, sin un proceso de contrastación y dando rápidamente por válidos los contenidos de esa información.
  • Los costes económicos de este tipo de campañas en relación con el impacto generado son mucho menores que otras vías tradicionales de publicidad o propaganda.
  • La huella digital que generamos y la falta de privacidad, permiten crear perfiles psicográficos, que hacen fácil generar propaganda específica para cada sujeto.

Para entender lo anterior es necesario tener en cuenta las bases que sientan el funcionamiento de cómo los contenidos creados en internet llegan a nosotros. El objetivo de empresas como Facebook, Twitter o Google es controlar la publicidad. De hecho, entre ellos controlan el 95% de la publicidad online. Sus ingenieros diseñan algoritmos que captan nuestra atención y mantienen nuestra atención sobre sus redes el mayor tiempo posible. Estos algoritmos “aprenden” sobre nuestros intereses y se adaptan a ellos. Todo lo anterior puede ser bueno, cuando recibimos información personalizada y real sobre aquellos temas que más nos importan, pero tiene la contrapartida de facilitar también la difusión de noticias falsas. Si el algoritmo detecta que hemos leído una historia determinada sobre un tema, empezará a sugerirnos más y más noticias de este tipo, ya que su objetivo es la viralidad, es decir, maximizar el impacto. Ese factor facilita el encaje y expansión de esa desinformación.

Contribuyen decisivamente a incrementar el potencial de la posverdad aspectos como el acceso masivo a las redes sociales, capaces de propagar verdades a medias que se convierten en convicciones a base de repetirse, sumado a la pérdida de fuerza de los medios de comunicación tradicionales en su función de formar y orientar a la opinión pública. Los medios de comunicación, en cualquier sistema político moderno, son eco, comparsa y protagonistas. Son responsables de transmitir lo que otros actores comunican (los dirigentes, los partidos, el gobierno, los ciudadanos). Acompañan a los actores que apoyan o critican a los que representan a las instituciones y a sus políticas. Se convierten en protagonistas cuando desarrollan una actuación o estrategia propia promoviendo una determinada política o candidato. El ejercicio de estas funciones les otorga, sin duda, un poder de influencia fundamental. El desarrollo de nuevas tecnologías ha derivado en que por primera vez el número de lectores digitales sea mayor que el lector que hace uso del papel. Existe un flujo directo de lectores entre papel y digital, un trasvase que provoca datos como el citado. El aumento de la lectura en digital asciende a 145 minutos por lector y mes, unos 5 minutos diarios. La prensa en línea obtiene mejor valoración en veracidad, objetividad o pluralidad frente a la prensa en papel, la radio, la televisión. La prensa en papel solamente fue mejor valorada en dos aspectos, profesionalidad y credibilidad. A día de hoy, las tres fuentes principales de información son: medios de comunicación clásicos, medios de comunicación alternativos y redes sociales.

1. Medios de comunicación clásicos.

Los medios de comunicación clásicos permitían a los ciudadanos conocer lo que acontecía en su pueblo, su ciudad, su país y en otros lugares, pero, además, la televisión, la radio o la prensa han cumplido y cumplen funciones relevantes en las relaciones del ciudadano con el sistema político. Su credibilidad estaba afianzada en la medida en que el ciudadano dependía de ellos para informarse y confiaba en la veracidad y rigor de sus difusiones, sin sentir la necesidad de contrastarlas. Tanto los privados como los públicos se han apropiado en ocasiones de la opinión pública según sus propios intereses. Los privados, empresas que sobreviven en función de la lógica del mercado, actuando según los dictados de su capacidad de venta. Los de propiedad pública, como instituciones del Estado, transmitiendo unas determinadas líneas políticas y convirtiéndose en vehículos de difusión de los postulados gubernamentales. En uno y en otro caso, los ciudadanos han sido simples espectadores con escasa capacidad de interacción y casi nula posibilidad de contrastar las informaciones difundidas por los medios. En general puede afirmarse que los medios de comunicación clásicos han desempeñado un papel muy significativo como actores en el sistema político, lo que les ha otorgado la misma fuerza para informar que para desinformar, para difundir la realidad o engañar, con escasa, casi nula, posibilidad de interacción del individuo. La diversidad de medios ha sido la responsable de que los ciudadanos hayan podido ir identificando tendencias, objetivos e intereses, se hayan postulado a favor de unos u otros, hayan reconocido criterios y hayan calificado no solo a los medios, sino también a sus patrocinadores. Así y todo, la posibilidad de que un ciudadano pueda lograr que el desmentido de una noticia o información publicada tenga el mismo eco que su difusión inicial es muy pequeña. Solo a través de una condena judicial los desmentidos pueden lograr un alcance similar al que haya tenido la información refutada.

Fuente: Genbeta

2. Medios de comunicación alternativos.

La comunicación alternativa, que se produce como respuesta de los actores sociales, revela una voluntad de cambio social. Está formada por los medios que proponen una mirada ajena y diferente a la del poder y más crítica que la difundida por los medios tradicionales y controlados. Se crean al margen de los “oficiales” y se han desarrollado estrechamente vinculados con el desarrollo de las sociedades. Ofrecen una alternativa y un proceso social distinto en forma, función y contenido al patrocinado y difundido por el sistema implantado por los gobiernos y apoyado por los medios de comunicación tradicionales. Son inherentes al desarrollo y evolución del ser humano en sociedad, pero no se exteriorizan hasta la década de los sesenta del siglo XX. En aquel momento se produjo un auge de los medios alternativos en el mundo, de la mano de los cambios ideológicos y estructurales en todo el globo. Estos movimientos hicieron generar al individuo nuevas formas de comunicación: la alternancia y la participación. Nacen de una necesidad social, educativa, humana, cultural, ambiental, política, económica, etc., invitan a la movilización, promueven ideologías y convocan eventos específicos para poder manifestarse virtual o físicamente. Impulsan la concienciación social y generan la retroalimentación continua entre el medio y la audiencia. Su mensaje se basa en la visión de individuos ajenos a los grupos de poder. Buscan exponer la realidad social olvidándose de los beneficios económicos que por lo regular buscan los mensajes de los medios tradicionales y muchas veces surgen de la necesidad de expresar una realidad social específica y local, pero con el tiempo son capaces de evolucionar a expresiones más globales. Por un lado, la sospecha ciudadana de que los grandes medios ocultaban la realidad y manipulaban la verdad se incrementaba. Por ello estaba creciendo exponencialmente la presencia de medios alternativos que disentían de los medios de masas y propugnaban una información más libre y real. Por otro lado, y especialmente desde una mayor concienciación del fenómeno de la postverdad, la credibilidad de los medios alternativos ha disminuido, a la vez que aumenta la de los medios clásicos. Ante la situación de inestabilidad, se busca una fuente conocida a la que acudir en busca de información.

Fuente: Genbeta

3. Redes sociales.

El auge de las nuevas tecnologías y el enorme crecimiento de Internet han alterado significativamente las relaciones entre el ciudadano y el sistema político, generando desafíos intensos para el proceso de democratización mundial. Según las fuentes consultadas el 56,8 % consume semanalmente información a través de las redes sociales. Consumen información en televisión el 93,0 %, en prensa en línea el 84,3 %, en prensa en papel el 53,2 %, en radio el 56,1 %, en otros sitios de Internet el 45,7 % y en radio en línea el 19 %. Destacan las redes sociales como serias competidoras de la prensa en Internet. El uso informativo de las redes sociales se ha desarrollado fuertemente en los últimos tiempos vislumbrándose como competidor de la prensa en el mundo digital. Su análisis indica que la tasa de penetración de las redes en lectores de prensa es del 79,7 % en el caso de Facebook y 37,9 % en el caso de Twitter.

Fuente: Genbeta

Con una visión optimista, se considera que Internet podría generar un electorado más informado y participativo, facilitando el desarrollo de nuevos movimientos sociales dentro de la sociedad civil y dando más oportunidades a los ciudadanos para que participen en el gobierno. Las nuevas tecnologías agilizan las relaciones entre Estado y sociedad y el ciudadano se puede involucrar más fácilmente con las decisiones públicas. Por otra parte, la visión pesimista señala que el acceso a Internet puede generar nuevas divisiones sociales estableciendo desigualdades sustanciales entre las naciones, entre los diferentes grupos sociales en función de sus posibilidades de acceso a la red y entre aquellos que usan y no usan los recursos políticos disponibles en Internet o entre ciudadanos participativos y ciudadanos no participativos. La mediatización y su influencia en la opinión pública ha desarrollado ya un sistema de permanente interconexión con el ciudadano. El uso de las redes puede ofrecer también un gran apoyo y plataforma a la posverdad que se ha asociado con la masificación de las creencias falsas y la facilidad de hacer prosperar los bulos. Con los datos aportados hasta el momento, es evidente que una parte importante de la sociedad emplea las redes sociales como fuente de información en sí misma, usando las cuentas oficiales de los periódicos o las de los propios periodistas que elaboran las cabeceras. Del 79 % que dice usar Facebook para informarse, el 56,1 % lo hace a través de perfiles de los diarios y el 24,7 % a través de los periodistas. En el caso de Twitter, es el 59 % el que opta por la primera vía y el 50,3 % el que opta por la segunda. En el caso de Instagram un 32,9 % consume contenidos informativos de cuentas de periódicos y un 27,1 % de cuentas de periodistas. Sin embargo, el contenido informativo en redes sociales no está liderado por los periodistas ni siquiera por los medios. Los datos revelan que en Facebook, Twitter e Instagram la principal forma de consumir información es a través de noticias compartidas por otros usuarios. En este sentido, en el caso de Facebook la cuota se sitúa en el 72,9 %, 60,8 % para Twitter y el 79,1 % para Instagram. Destacan las redes sociales como serias competidoras de la prensa en Internet. El uso informativo de las redes sociales se ha desarrollado fuertemente en los últimos tiempos vislumbrándose como competidor de la prensa en el mundo digital. Una parte importante de la sociedad emplea las redes sociales como fuente de información en sí misma, usando las cuentas oficiales de los periódicos o las de los propios periodistas que elaboran las cabeceras. Sin embargo, el contenido informativo en redes sociales no está liderado por los periodistas ni siquiera por los medios. El social media es el soporte online al que menos credibilidad dan los usuarios de Internet. Esta pérdida de confianza se produce en un año en el que se está llevando a cabo campañas masivas de desinformación o fake news y cómo Facebook y Google están intentando combatirlas. Por otra parte, los usuarios dan mayor credibilidad a los buscadores (aunque también desciende frente a 2016). Todos los soportes online sufren caídas en la confianza que los usuarios depositan en ellos. En cuanto a las fuentes de información elegidas por los ciudadanos españoles, en términos generales, existen dos patrones claramente de definidos. Uno engloba lo digital y otro lo tradicional. Los consumos más ligeros surgen en los medios digitales, siendo las redes sociales el medio donde el consumo es más superficial. En este aspecto, más de la mitad de la población solamente lee los titulares y alguna noticia de interés. Si se observa el comportamiento en otras páginas web y en la prensa digital, las cifras son similares. Los ciudadanos que tan solo leen los encabezamientos y alguna información concreta son más de la mitad. Sin embargo, los porcentajes de consumo completo de toda la información son mayores en papel respecto a los que se pueden encontrar en prensa en línea o redes sociales, siendo casi el doble.

De este modo y con el fin de influir en los contenidos de la información circulante y poder tener una mayor presencia, se han desarrollado diversas tácticas que se utilizan de forma continua en redes sociales y contenidos web. Estas tácticas, y con ellas la información difundida, han tenido ya efectos en áreas tan dispares como el mercado de valores, la expansión de pautas de consumo, propagación de mitos (políticos, medicinales y de salud, conspiraciones, etc.), así como en varios casos de campañas para elecciones políticas. Todo ello se potencia con aspectos definitorios del uso y consumo de la información ya comentados como son: la conexión permanente, el compartir noticias sin apenas leerlas, guiarse por titulares impactantes y la infinidad de medios y capacidad de difusión. La propaganda digital o computacional es el uso de algoritmos, automatización y creación de contenidos por parte de humanos para, de forma coordinada, distribuir información engañosa o interesada a través de las redes sociales o agentes autónomos. Su objetivo principal es la manipulación de la opinión pública. Esta propaganda computacional o digital utiliza como herramienta los denominados MADCOMS (Machine Driven Communicatios Tools) que supone la integración de varias tecnologías para conseguir los fines comentados. Para ello se sirven de los siguientes elementos tecnológicos para potenciar su alcance, personalizar la influencia y copar los distintos elementos de la red:

  • Big data: aporta cantidades ingentes de datos que tras su tratamiento permite extraer la información relativa a patrones, comportamientos, hábitos, tendencias, etc.
  • Inteligencia Artificial: tecnología que permite a los ordenadores replicar los procesos humanos cognitivos y de pensamiento.
  • Machine Learning: permite a los ordenadores actuar y aprender de cara a futuras acciones sin haber sido programados directamente para ello. Lo realizan encontrando relaciones y patrones ocultos que luego utilizan para reprogramar sus algoritmos de funcionamiento.
  • Deep Learning: complementario al Machine Learning que actúa de forma similar a las redes neuronales del cerebro encontrando patrones en conjuntos de información y datos de gran tamaño.

De este modo, en esta propaganda digital mediante el uso de MADCOMS juegan un papel fundamental los denominados “bots” (se estima que el 10% de los contenidos en las redes sociales y el 2% del tráfico en la web son generados por bots). La definición de bots, desde el punto de vista técnico, se refiere a robots, automatización y algoritmos, los cuales conformarían agentes de software automatizados que utilizan los elementos citados anteriormente para su funcionamiento autónomo en la web. Estos algoritmos serían capaces de producir contenidos e interactuar con usuarios reales. De este modo imitarían los patrones de comportamiento de los usuarios de las redes sociales pero maximizando los aspectos de posicionamiento, alcance y cobertura de la red. Al igual que los bots juegan un papel fundamental en la dispersión y divulgación de información legítima, juegan igualmente un papel fundamental en la dispersión de las fake news, especialmente en las etapas tempranas de lanzamiento de estas, como fundamento de eventos de viralización. Existen bots o madcoms de distintos tipos y distintos fines.

  1. Bots de propaganda. Extienden información sesgada con intereses concretos.
  2. Bots de seguidores. Destinados a aumentar el número de seguidores en las cuentas y así incrementar el alcance e impacto de las publicaciones de un determinado tipo.
  3. Roadblock bots. Desvían flujos de atención con el fin de distraer sobre temas delicados o que no interesan.
  4. Shadow banning bots. Permiten relegar opiniones o posturas que no interesan (principalmente críticas) a flujos secundarios o terciarios de información y evitando su protagonismo.

Como se ha comentado para maximizar el impacto de sus acciones se valen da los avances relacionados con la Inteligencia Artificial, la información proporcionada por el Big Data, Machine Learning, etc. Esos avances tecnológicos permiten que de forma automática se estudien los patrones de comportamiento y dispersión de los usuarios de redes sociales, el cómo la media de población reacciona o el modo en que contesta o publica los contenidos recibidos u observados en otros usuarios. Igualmente hacen uso de la información relativa a nuestros gustos, tendencias o posicionamiento sociopolítico redirigiendo contenidos afines a él para conseguir el mayor impacto. Ello permite una interacción a medida con nosotros. Algunas de las fortalezas de estas nuevas herramientas serían:

  • Son capaces de forma automática de estudiar los patrones de comportamiento y dispersión de los usuarios de redes sociales, el cómo la media de población reacciona o el modo en que contesta o publica los contenidos recibidos u observados en otros usuarios.
  • Es posible localizar geográficamente las áreas de dispersión de esa información con el fin de afectar a poblaciones, grupos de votos o consumo de áreas concretas de un estado, país o región.
  • Los bots están programados para realizar tareas de forma automatizada y autónoma, pudiendo solo uno de ellos publicar, contestar o seguir a otros usuarios, etc.
  • En el futuro será muy difícil diferenciar los perfiles e interacciones reales con aquellas automatizadas. Las identidades de esos bots están creadas para parecer reales, siendo cada vez más sofisticadas las estrategias para que esos perfiles falsos sean difícilmente detectados por los usuarios normales o por la entidades que se encargan de detectar las inferencias de estos perfiles.

En relación con quién y por qué se sirve de la posverdad para alterar lo establecido, los principales ámbitos en los que la desinformación ha tenido una mayor presencia, y con los que se establece una mayor interacción, han sido el ámbito político, el económico y el social. Las tres dimensiones, en la mayoría de los casos, actúan de forma conjunta teniendo repercusiones entrelazadas. Dejaremos de lado las actuaciones de desinformación, posverdad o fake news en el ámbito estrictamente vinculado a la economía asociada a las empresas privadas y su utilización para afectar a la credibilidad de competidores, alterar tendencias y patrones de consumo, etc. La posverdad (y su materialización en las fake news) es una herramienta que necesita de un actor con un objetivo concreto, ya sea político, económico o social (individual o colectivo). Se utiliza para condicionar a la población receptoras provenientes de los mass media y de las redes sociales, mediante campañas con información sesgada o directamente falsa. Los medios que utilizan la posverdad son hábiles a la hora de imbricar noticias y opiniones, con el objetivo de confundir el espacio informativo e impidiendo de forma efectiva separar las unas de las otras. Los actores que utilizan las fake news son plenamente de lo anterior, pero no pueden hacerlo explícito ya que su efectividad reside en que puedan pasar por noticias veraces. Su potencial “armamentístico” reside en dos factores: la capacidad de producción de fake news y la capacidad del público objetivo de asimilarlas como verdaderas. Cuando los dos factores convergen, aparece una industria de las fake news con verdadera capacidad operativa. De este modo los objetivos de la postverdad no se diferenciarían a los objetivos clásicos de las campañas de desinformación. Estos pueden tener como objetivo y centrar la búsqueda de efectos a nivel interno de un país o sociedad o tener como objetivo el afectar las relaciones con terceros en el ámbito internacional. A nivel interno:

  • Modificar y manipular la opinión pública.
  • Generar distracción respecto a ciertos temas.
  • Romper el consenso social.
  • Generar desconcierto en determinadas temáticas.
  • Polarizar las posiciones de la población.
  • Desacreditación del adversario.
  • Segmentar las posturas frente a determinados temas.
  • Cuestionar el discurso político y alterar el debate.
  • Generar infoxicación.

En las relaciones con terceros:

  • Influencia en las relaciones internacionales y diplomáticas.
  • Afectar a los equilibrios de alianzas establecidos.
  • Potenciar la imagen de capacidad ofensiva.
  • Influir en la opinión de terceros respecto a sus actuaciones.
  • Ocultar la verdad (Cortina de humo).

Todo lo anterior lo podemos asociar a ejemplos en el contexto actual en los que esas campañas de postverdad o desinformación han sido detectadas a una escala y unos efectos más significativos. Respecto al ámbito político, el aumento de noticias falsas en períodos de elecciones se ha multiplicado en la mayoría de países. Países como Francia, Holanda y Alemania han celebrado sus elecciones con una seria preocupación por las consecuencias que las fake news podrían tener en sus resultados. El mayor ejemplo de posverdad en general, y en el ámbito político en particular, es, sin duda, la victoria de Donald Trump en las elecciones estadounidenses de 2016. Hasta el 10 de octubre de 2016, el actual Presidente Trump hizo 1.318 afirmaciones que no eran verdad. Acusó y criticó a la prensa, cambiando la situación de políticos y periodistas y polarizando la opinión pública. No se esperaba que ganara las elecciones, pero lo hizo. A golpe de posverdad.

En el caso español, el proceso soberanista catalán fue testigo de la gran influencia que tienen las fake news y un entramado de cuentas falsas y bots en consonancia con medios de comunicación financiados por Rusia en el devenir de los acontecimientos y el impacto en la opinión pública. Se cree que más de 4000 perfiles falsos difundieron mensajes de “Russia Today” o “Sputnik” y que a su vez fueron divulgados por 38.000 cuentas. Es decir, que un tercio de las cuentas que difundían noticias falsas sobre el procés eran cuentas creadas para ese fin. Otro gran acontecimiento ligado a la posverdad es la separación por parte de Reino Unido de la Unión Europea. Una de las grandes afirmaciones sobre las ventajas de la separación fue el ahorro en más de 350 millones semanales. Este dato y otros se desmintieron después, pero el funcionamiento de la posverdad ya estaba en marcha. El voto ya no se regía por datos objetivos, sino por mecanismos psicológicos que apelaban a emociones u otras creencias.

1. LA AUTOREGULACIÓN DE LOS MEDIOS DE PROPAGACIÓN.

El aspecto en el que parece se haya avanzado de forma más rápida como respuesta al fenómeno descrito en el presente estudio parece centrarse en la autorregulación de las empresas de servicios como Google, Twitter, Facebook etc. Éstas han enfocado sus esfuerzos proponiendo un decálogo de comportamiento orientado hacia la transparencia en sus algoritmos de forma que se potencie y se de visibilidad a la información contrastada de calidad en sus plataformas. Ello atiende a una estrategia para salvaguardar su credibilidad, dar muestra de su compromiso ético y evitar que la nueva realidad pueda afectar a su modelo de negocio. Como ejemplo Google y Facebook han diseñado un sistema para tratar de identificar noticias de calidad. El servicio, diseñado por el consorcio internacional Trust Project, proporciona información sobre el medio responsable y ofrece un índice de veracidad de los artículos publicados. Cofundado por Google, ha trabajado desde la Universidad de Santa Clara EE. UU. con más de 75 empresas de noticias de todo el mundo para crear unos indicadores que ayuden a distinguir el periodismo de calidad de la desinformación y la falsedad.

Por otro lado se encuentra el desarrollo de mecanismos informáticos de control a aplicar en el propio funcionamiento de los proveedores de servicios y contenidos. Actualmente existe la tecnología y pese a los avances tecnológicos que en su contra desarrolla la propia posverdad, es cuestión de trabajar en su fomento, correcto uso y aplicación. Ello derivaría en un ejercicio más efectivo de tareas de supresión de la posverdad y fake news.

Se debe seguir avanzando en el desarrollo e implementación de estas medidas de control que usan por ejemplo la inteligencia artificial, las medidas de cadenas de bloques o block chains o simplemente las leyes o códigos de responsabilidad de estas empresas proveedoras de servicios. A este respecto las cadenas de bloques o block chains es un término reciente y que, aunque su empleo aún se encuentra en sus primeras fases, posee un gran potencial que puede ser empleado en la lucha contra las fake news. Una base de datos en que la veracidad de la información sea un sistema cerrado en el que hay ciertos datos que son inalterables, a menos que una gran cantidad de usuarios de esa base de datos se pongan de acuerdo y los modifiquen. Un sistema de estas características puede ofrecer una veracidad en la información que a día de hoy es imposible. Pero aún tiene muchas barreras legislativas y técnicas que sortear hasta llegar a ser una realidad.

Igualmente se debe mencionar que se cree que gran parte del problema reside en los servidores en red, es decir, las empresas mediante las cuales circulan la mayor cantidad de estas fake news, como Twitter o Facebook. Estos, lejos de neutralizar los focos de las fake news, su inacción es gran parte de la responsabilidad en esta problemática. El establecimiento de filtros por parte del proveedor de servicios son medidas discutidas porque entrarían en el terreno de los límites de la libertad de expresión. Dentro de este grupo de medidas de control se debe hacer mención a las entidades o empresas encargados de proveer los servicios de veracidad o fact checking, los cuales poseen la capacidad de juzgar si una información se considera veraz o no. A este respecto debe tenerse en cuenta que es peligroso dotar a empresas privadas o proveedoras de servicios de la capacidad de poner filtros a la información. Dejar a estas empresas determinar lo que es libertad de información o lo que no, supone un riesgo para la libertad antes mencionada, aun siendo el mecanismo de actuación más rápido.

2. EL PAPEL DE LOS GOBIERNOS Y ADMINISTRACIONES

Desde los gobiernos, la defensa de las noticias y medios de información legítimos se antoja complicado debido a la alta proliferación de medios de difusión de fake news. Como primer aspecto se debe tener en cuenta que una noticia falsa no significa una noticia ilegal, ya que este aspecto no queda penado en el ordenamiento jurídico actual. El verdadero reto al que se enfrentan gobiernos, agencias de inteligencia y medios de comunicación es cómo frenar la enorme y rápida difusión que tienen.

El director del CNI, Félix Sanz Roldán en unas declaraciones recientes anunciaba que ya poseen la capacidad de medir tanto la calidad como la cantidad de estas noticias. Vemos como por un lado es cierto que al auge de la tecnología ha fomentado su difusión, pero también ofrece mecanismos para protegerse de ellas. Desde el gobierno español ya se ha mencionado la importancia de promover unos medios de comunicación fiables y responsables con la información que manejan y difunden. Sin embargo, recientemente el pleno del Congreso ha rechazado la proposición no de ley del Partido Popular contra las noticias falsas. La propuesta proponía impulsar el desarrollo de métodos para determinar la veracidad de informaciones que circulan por la red, así como su “sellado” o “descalificación” como “potencial noticia falsa ante el ciudadano”. Y aunque la “proposición no de ley” presentada por el Gobierno no ha sido respaldada por todos los grupos parlamentarios, la propuesta plantea la creación de un Centro de Operaciones de Seguridad destinado a combatir las denominadas ‘ciberamenazas’. Un centro que entre otras cosas se ocuparía de colaborar con los medios de comunicación para identificar las fake news e intentar frenar su difusión con la mayor rapidez posible.

Precisamente, otro de los puntos de la iniciativa del PP emplaza al Gobierno a buscar, en colaboración con los medios y proveedores de servicios de Internet, un “buen método” para identificar las fake news y desactivarlas. A nivel legislativo, actualmente en nuestro país no existe consenso respecto a la necesidad de crear legislación nueva, enmarcada en una nueva Ley de Protección de datos. Según el sector al que se refiera, las posturas difieren. Más control puede suponer abrir la puerta a una posible censura de contenidos sumado a la postura de que con los mecanismos y marco legal actual sería suficiente un marco normativo para su control.

Igualmente en el ámbito parlamentario se han realizado críticas respecto a como el incluir las campañas de desinformación en los contenidos de la Estrategia de Seguridad Nacional podría afectar a la libertar de expresión por medio de la restricción de los ciudadanos a ciertos contenidos. De este modo la lucha frente a la posverdad desde el ámbito institucional se topa con la idea que la regulación y actuación activa por parte del gobierno pueda asimilarse a un acto de censura frente al libre acceso a la información.

Si bien es cierto todo lo anterior, una medida muy importante de acción directa de las administraciones es la utilización de las mismas herramientas que facilitan la diseminación y alcance de las fake news en el beneficio de la población. Ello se haría por medio de medidas activas de difusión de la información verídica, la comunicación de bulos, desmentidos, etc. Esta medida se realiza de forma habitual por parte de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad como son la Policía Nacional, Guardia Civil, etc. Por su parte, la UE también ha puesto en marcha diferentes estudios y análisis de la situación de las fake news a través de un grupo heterogéneo de expertos en materia de información. La Comisión Europea encargó este trabajo a 40 expertos en la materia de cara a empezar a poner medidas de prevención ante las elecciones al Parlamente europeo de 2019. Ante el creciente temor de que puedan ser objetivo de las campañas de desinformación.

3. EL PAPEL DE LOS USUARIOS

Un aspecto fundamental es la alfabetización digital de la población. El desarrollo de campañas para educar a la población en el juicio crítico y analítico y concienciar sobre el valor de contrastar toda la información que manejamos y no caer en las trampas de la posverdad y como en la mayoría de casos abogan por apelar a los sentimientos y las emociones de la población para trasmitir su mensaje adulterado. Para ello es necesario fomentar aspectos, técnicas y hábitos de cara al acceso de la población a la información presente en la infosfera. Los pilares de este nuevo posicionamiento serían:

  • Desconfiar de la permanente ausencia de contexto en la presentación de la información, de la falta de pluralidad e independencia de los medios de comunicación públicos, de la satanización que se hace de lugares, países y personas y de las formas de protesta y de participación, de cifras y datos parciales, de la ausencia de otros interlocutores …
  • Conocer quiénes son los propietarios de cada uno de los grandes medios de comunicación.
  • Abrir un debate sobre la idoneidad de una mayor regulación de los grandes medios de comunicación;
  • Promover la consciencia de las oportunidades que ofrecen Internet y las redes sociales para una mayor democratización de la comunicación y también de los límites que deben ser respetados.
  • Valorar la relevancia que todavía poseen la televisión y la radio a la hora de marcar la agenda temática de la sociedad.

4. MEDIDAS Y ACCIONES LEGISLATIVAS EN EL ENTORNO DE LA UNIÓN EUROPEA

Alemania

Desde abril de 2017 y siendo de los primeros países en materia de establecer una legislación de cara a defenderse de la proliferación de las fake news, Alemania aprueba en el Bundestag la llamada ley “NtzDG”. Esta ley prevé graves multas económicas a las páginas web que no censuren noticias falsas y también noticias que inciten al odio o a la violencia. El origen de esta medida surge de un tweet de carácter islamófobo por parte de un parlamentario del partido de extrema derecha “Alternativa por Alemania”. Esta legislación que entra en vigor en enero de 2018 establece además de multas a las redes sociales, medios de comunicación que no faciliten herramientas para denunciar los contenidos que sean poco fiables. Los plazos estipulados para eliminar noticias ilegales son de 24 horas, pero para las fake news por su carácter se establece en 7 días. Las empresas deben emitir informes trimestrales sobre el cumplimiento de las tareas establecidas así como del personal y medios empleados para ello. La inacción en estas labores puede suponer multas que ascienden hasta los 50 millones de euros. Por otro lado, en Alemania, y en un año marcado por las elecciones a canciller, Facebook ha decidido implementar una herramienta para que se señalen y se eliminen las noticias falsas de cara a que no haya influencias externas en el voto como ya pasara en EEUU. El sistema promoverá que el usuario sea quien identifique y denuncie la noticia que posteriormente será evaluada por un grupo de expertos llamado “Correctiv”. Esta organización sin animo de lucro se define como la primera en la lucha contra las fake news y que estampará un sello de “fake” en las noticias que sean comprobadas como falsas. Estas medidas vienen después de que la compañía fuese duramente criticada por el ministro de justicia alemán Heiko Maas que amenazó con emprender medidas legales si Facebook no empezaba a adoptar medidas en defensa del usuario y el consumo de una información libre pero veraz. A su vez el ministro planteo la creación de un comité cuya tarea única fuese la detección y eliminación de fake news, como ya hace la Republica Checa.  

Francia

En Francia están, en palabras de Macron, tramitando la ley para frenar la proliferación de fake news. Esta ley será solo aplicable en procesos electorales para protegerse de injerencias en la opinión pública sobre los partidos y candidatos. Esta ley proporcionará a jueces el poder para eliminar información, al usuario que la emite o incluso la plataforma web que difunda noticias falsas con el objetivo de “sembrar las dudas sobre el sistema democrático”. Por otro lado, el objetivo central de la ley serían las plataformas que permiten la difusión a ritmo vertiginoso. Y aunque Macron prefiere que sea todo el Parlamento quien elabore conjuntamente la ley, pone como condiciones necesarias que los grandes motores de internet como Google o Facebook entre otros, publiquen un listado de qué empresas pagan para que sus contenidos sean más visibles a la audiencia. Y por otro lado la ya mencionada labor de los jueces como actores activos en la eliminación de noticias falsas. Esta ley constará de 3 ejes principales para la lucha contra las fake news:

 

 

 

  • Que el Consejo Superior Audiovisual pueda suspender o incluso revocar el convenio de un medio bajo la influencia de un estado extranjero cuando la autoridad considere que se están difundiendo noticias falsas.
  • El segundo eje se refiere a las grandes redes sociales como Facebook, YouTube o Twitter que deberán revelar quién y por cuánto dinero el contenido de información fue patrocinado.
  • Y la tercera consiste en una facilidad del ciudadano de acudir a un juez denunciando una noticia falsa y que se tramite de una manera ágil y efectiva.

Reino Unido

REINO UNIDO Por su parte el Reino Unido se encuentra ante una legislación contra las fake news que está siendo cuestionada al creerse que es insuficiente. Ya que en materia de denunciar y eliminar webs de proliferación de noticias falsas el Reino Unido se encuentra ante una defensa poco efectiva. Es por eso que se ha lanzado una investigación por parte del llamado “The Culture, Media and Sport Committee” que ha comenzado a plantearse preguntas para poder abordar el tema de las fake news:

 

 

 

  • What is ‘fake news’; and when does legitimate commentary become fake news?

  • The impact that fake news has had on public understanding of the world and also on the public response to traditional journalism.

  • If there is a difference in the way people of different ages, social backgrounds and genders use and respond to fake news.

  • Whether changes in the selling and placing of advertising have encouraged the growth of fake news, for example by making it profitable to use fake news to attract more hits to websites and therefore more income from advertisers.

  • What responsibilities search engines and social media platforms should have in tackling the issue.

Este comité ya ha advertido con sanciones a medios como Facebook y Twitter si obstaculizan la obtención de información sobre la posible interferencia de Rusia en el referéndum del Brexit.

Resto de Europa

RESTO DE EUROPA A inicios de 2017 y como alegó el ministro de interior de la República Checa tanto en cuanto a la preocupación de la proliferación de páginas web checas, pero con conexiones con Rusia se crea el “centro contra el terrorismo y las amenazas de carácter híbrido”. Con la tarea de identificar y contrarrestar las fake news. Ucrania por su parte e impulsado por, licenciados y alumnos del centro de estudios de periodismo de Kyiv’s Mohyla lanzó una iniciativa que ha sido laureada gracias a su eficacia en la denuncia y eliminación posterior de noticias falsas que son emitidas desde Rusia. Esta organización sin ánimo de lucro llamada Stopfake.org ha realizado labores para contrarrestar noticias que alegaban que el gobierno ucraniano está dirigido por “neo nazis”.

Hay otras iniciativas en Europa de webs que luchan contra la proliferación de noticias falsas como la East StratCom Task Force creada por la UE y que mediante una revisión y evaluación de sitios web combate las campañas rusas de desinformación. Por su parte la Comisión europea ha tomado cartas en el asunto creando una comisión especial de expertos en la lucha de las noticias falsas y desinformación (The HLEG). En su reporte advierte sobre la adopción de medidas simplistas para luchar contra este fenómeno abogando por medidas a corto medio y largo plazo enfocadas desde un marco multidisciplinar. Los cinco pilares sobre los que se diseñan las medidas son:

  • Mejorar la trasparencia de las noticias online asociado al uso adecuado en términos de privacidad de los datos de los usuarios en relación con los sistemas que permiten la circulación de contenidos en la red.
  • Promover la alfabetización de los usuarios en los medios digitales.
  • Desarrollar herramientas que empoderen a los usuarios y periodistas para hacer frente a la desinformación y permitan su adaptación a las tecnologías de la información y su rápida evolución.
  • Salvaguardar la diversidad y sostenibilidad del ecosistema europeo de medios.
  • Promover el continuo análisis del impacto de la desinformación en Europa de modo que se ajusten las medidas tomadas con su efectividad.

Escenarios y Prospectiva

Aunque el fenómeno es reciente, su evolución y trayectoria ha seguido una línea clara hasta ahora. Se pueden trazar cuatro escenarios dependiendo de su probabilidad y de su repercusión. Hemos utilizado el método de generación de escenarios simples porque es una herramienta analítica cuya sencillez no merma su potencial prospectivo.

A pesar de que este fenómeno ha tenido una línea de desarrollo relativamente clara, debido a su propia naturaleza líquida pueden darse infinidad de escenarios, por lo que la técnica utilizada nos ayuda a priorizar entre todas las múltiples posibilidades (en vez de otras técnicas más complejas, como la elaboración múltiple de escenarios) y centrarnos en un grupo reducido de escenarios que nos ayude realmente a analizar la realidad en vez de perdernos en las múltiples opciones que plantea la posverdad.

“EL CAMINO NO DESEADO”

Baja probabilidad/Alto impacto

 

  • Los elementos de posverdad copan el espacio.
  • Menor poder de influencia de los medios y poderes tradicionales. La población no cree en los medios tradicionales y este hueco se ve ocupado por información tendenciosa. La información contrastada es difícil de localizar y utilizar por la población.
  • Escenario que supone el mayor esfuerzo de la población para discriminar y acceder a contenidos de calidad.
  • Multitud de discursos, contrastados y no.
  • Elevado número de contenidos con el objeto de manipular.
  • Mayor presencia y densidad de todo tipo de información en la infosfera.
  • Se presenta un alto riesgo de infoxicación
  • Posibilidad de que la población considere que la información, pese a su origen, no es creíble.
  • Escenario muy dinámico y cambiante en cuanto a actores, herramientas, tendencias de pensamiento, etc.
  • Información y alcance de ésta se encuentra en manos de mecanismos tecnológicos de propagación. Aplicable tanto a información interesada como de medios tradicionales.
  • Escenario que presenta la mayor facilidad de manipulación social por terceros.
  • Escenario que presenta la más alta capacidad de injerencia de agentes externos (otros países o interesados).
  • Muy difícil consenso social.
  • Alto potencial de conflictividad social.
  • Elevada polarización y segmentación en la opinión pública.
  • Supone la aparición constante de nuevas herramientas de control de la posverdad así como  técnicas de generación de ésta.
  • Polarización respecto a la aceptación de las medidas de control de la posverdad. Supone un enfrentamiento entre la población y las instituciones por la elección y aplicación de las medidas de control de la posverdad.
  • Posible crítica por parte de la sociedad a las administraciones por falta de acción.
  • En el sentido opuesto posible crítica al rechazar cualquier medida de control  por considerarlas censura y contra libertad de expresión.
  • Aumento conflictividad social derivado de lo anterior.
ESCENARIO 1: INDICADORES DE SEGUIMIENTO.
Aumenta el número de fuentes presentes en infosfera catalogables como postverdad. Aumenta la cantidad de información falsa en el total de información y en el total respecto a un tema.
Medios comunicación Número de noticas falsas leídas se encuentra por encima del 50% y la tendencia temporal es ascendente de forma continuada.
Número de comentarios positivos en noticias falsas, supera a los publicados en noticias contrastadas
Aumenta/disminuye la cantidad de información falsa en el total de información y en el total respecto a un tema.
Aumenta en número de creadores de contenidos generados en localizaciones geográficas ajenas al tema de debate
Redes sociales Aumenta la cantidad de contenidos en redes sociales considerables como postverdad.
Aumenta el número de republicaciones de contenidos considerados como postverdad.
Número de comentarios positivos en noticias falsas supera a comentarios positivos en noticias contrastadas
Aumenta en número de perfiles falsos que diseminan contenidos catalogados como postverdad.
Número de comentarios agresivos aumenta
Detección del incremento de campañas que utilizando excusas o pretextos (tests de personalidad, de preferencias,

encuestas, etc.) pretendan recabar información sobre los usuarios para su perfilado y dirección mas efectivo de

contenidos.

Intervención administraciones y respuesta a las medidas. Las campañas y herramientas NO consiguen mejorar los indicadores cuantitativos referentes a la presencia de elementos de postverdad en la infosfera.
No hay leyes de control de contenidos, campañas de educación al ciudadano o fomento de las fuentes fiables y contrastadas.
No existen acciones de control interno por parte de empresas, medios, servicios de internet o redes sociales tanto para evitar la propagación como para controlar el uso de datos de los usuarios.
Presencia de iniciativas ciudadanas contra cualquier tipo de medidas de control de la información. Movilización, recogida firmas, etc.
Presencia de iniciativas ciudadanas solicitando medidas de control de la información. Movilización, recogida firmas, etc.
Aumento de contenidos de prensa e información cuestionando o posicionándose en contra de las medidas de control institucionales.
Presencia de ciberataques a webs oficiales o de control de contenidos.
Aumento de denuncias por campañas de desprestigio, contra el honor, injurias, etc.
Deriva social Existencia de segmentación/polarización incluso en temas históricamente consensuados en el seno social.
Radicalización de los posicionamientos.
Existen evidencias observables entre cambios posicionamiento población y las campañas desinformación/postverdad detectadas.
Aumenta la abstención, y los partidos extremos
Número de protestas callejeras aumenta. Número de contramanifestaciones callejeras aumenta

“LUCHA E INCERTIDUMBRE”

Alta probabilidad/Alto impacto

 

  • Lucha entre instituciones (gobierno, asociaciones de prensa, científicas, etc.) y los elementos propagadores de posverdad por copar la infoesfera y que sus productos informativos tengan el mayor calado en la población.
  • Se crea un escenario de tensión continua entre desinformación y medios de control de ésta.
  • Supone la aparición constante de nuevas herramientasde de control así como nuevas técnicas de generación de postverdad.
  • Mayor poder de medios y poderes tradicionales respecto al escenario 1. La prevalencia de la influencia de los medios y poderes tradicionales requiere grandes esfuerzos.
  • Frente al escenario 1 supone un menor esfuerzo de la población para discriminar y acceder a contenidos contrastados respecto al escenario 1, pero aún es difícil
  • La capacidad de manipulación social por terceros es directamente proporcional al éxito y efectividad de las medidas de control. Las medidas implantadas tienen cierto éxito en lo relativo a contener el avance d el apostverdad, pero aún no supone la prevalencia de lo oficial o contrastado.
  • Continúa el riesgo medio/alto de injerencia por parte de terceros (países o interesados) y con ello la posibilidad de  manipulación social.
  • Mayor presencia de todo tipo de información en la infoesfera, cuantitativa y cualitativamente. Ello supone un riesgo alto de infoxicación.
  • Multitud de discursos y posturas respecto a distintos temas. Dificultad media de consenso social (dependerá del éxito de las medidas).
  • Segmentación social según las posturas tradicionales políticas e ideológicas y menor por el efecto de las herramientas de la postverdad respecto al escenario 1,  aunque sigue existiendo una división elevada en función de la información consumida.
  • En función del tipo de medidas de control adoptadas se dibujan dos subescenarios:
  • 2.1: Las medidas son coherentes con el marco democrático. Por ello la sociedad acepta las medidas implantadas de control. Menor conflictividad social. Mayor éxito en la lucha de la postverdad.
  • 2.2: Las medidas NO coherentes con el marco democrático. Dan muestras de exceso de control que afecten a la libertad de expresión mostrando casos claros de censura. Mayor conflictividad social. Posible menor éxito en la lucha contra la postverdad al rechazarse las medidas  y a las fuentes “oficiales”.
ESCENARIO 2: INDICADORES DE SEGUIMIENTO.
Aumenta el número de fuentes presentes en infosfera catalogables como postverdad. Aumenta la cantidad de información falsa en el

total de información y en el total respecto a un tema. Pero ello se confronta con un número equiparable e información contrastada.

Medios comunicación Número de noticas falsas leídas se encuentra en un arco de entre 30/60%, pero el valor medio no supera el 50%.
Número de comentarios positivos en noticias falsas se equipara a los realizados en noticias contrastadas
La tendencia en la cantidad de información falsa en el total de información y en el total respecto a un tema fluctúa.

Esa tendencia no muestra signos evidentes de encontrarse cuantitativamente por encima de la información contrastada.

El número de creadores de contenidos generados en localizaciones geográficas ajenas al tema de debate no es

mayoritaria. Su aparición representa un porcentaje medio/bajo respecto al origen del resto de contenidos.

Redes sociales Los contenidos en redes sociales considerables como postverdad se encuentra entorno al 30/40%
El número de republicaciones de contenidos considerados como postverdad se encuentra entorno al 30/40%.
El número de comentarios positivos en noticias falsas se mantiene parejo a los comentarios positivos en noticias

contrastadas.

El número de perfiles falsos que diseminan contenidos catalogados como postverdad se mantiene en valores estables

y no aumentan en el valor medio de un periodo.

Número de comentarios agresivos no presenta una tendencia ascendente.
Detección del incremento de campañas que utilizando excusas o pretextos (tests de personalidad, de preferencias,

encuestas, etc.) pretendan recabar información sobre los usuarios para su perfilado y dirección mas efectivo de

contenidos.

Intervención administraciones y respuesta a las medidas Las campañas y herramientas SI consiguen mejorar los indicadores cuantitativos referentes a la presencia de elementos de postverdad en la infosfera pero los resultados no presentan reducciones significativas.
Se aprueban leyes de control de contenidos, existen campañas de educación al ciudadano y fomento de las fuentes fiables y contrastadas.
Escasa presencia de iniciativas ciudadanas contra las medidas de control de la información. Movilización,recogida de firmas, etc.
Existen, peros aún no se generalizan, acciones de control interno por parte de empresas, medios, servicios de internet o redes sociales tanto para evitar la propagación como para controlar el uso de datos de los usuarios.
Escasa presencia de iniciativas ciudadanas solicitando medidas de control de la información. Movilización, recogida firmas, etc.
Ausencia de contenidos de prensa e información cuestionando o posicionándose en contra de las medidas de control institucionales.
Ausencia de ciberataques a webs oficiales o de control de contenidos.
Pese a las medidas implantadas y debido a la existencia de elementos de postverdad, se observa un aumento de denuncias por campañas de desprestigio, contra el honor, injurias, etc.
Deriva social La tendencia de voto se mantiene: Abstención, partidos tradicionales y de centro. Pese a ello se puede observar una cierta radicalización de los posicionamientos y partidos extremistas.
Existen evidencias observables entre cambios posicionamiento población y las campañas desinformación/postverdad detectadas pero el porcentaje de población movilizada en pequeño.
Número de protestas callejeras no aumenta respecto al habitual. Número de contramanifestaciones callejeras no aumenta respecto al habitual.

“EL DAÑO YA ESTÁ HECHO”

Baja probabilidad/Bajo impacto

 

  • La información consumida tiene diversas fuentes y se ha instalado el que gran parte de la población asuma elementos de posverdad como fiables y de consulta frecuente.
  • Supone el escenario que implica el mayor esfuerzo de la población para discriminar y acceder a contenidos contrastados.
  • El peso perdido por los medios tradicionales no es recuperado pero su importancia no se ve reducida al no incrementarse la presencia e injerencia de la posverdad.
  • Pérdida definitiva de la hegemonía de medios tradicionales.
  • La falta de éxito en las medidas de control de la posverdad hace que éstas se sigan dando por válidas compartiendo un nicho importante con los medios tradicionales.
  • Consenso social con dificultad alta o media en función de la penetración de esos temas del factor distorsionador de la posverdad.
  • Dificultad media de hacer llegar los mensajes oficiales y contrastados.
  • Se ve reducido el riesgo de infoxicación pero se mantiene presente.
  • Se reduce la facilidad de manipulación social por terceros respecto a los escenarios 1 y 2 pero sigue siendo elevada.
  • Se observa una alta segmentación social en función de la información consumida.
  • Debido a la falta de control, la aparición de las escasas campañas de desinformación verían potenciado su impacto.
  • Posible vulnerabilidad alta frente a picos de campañas de desinformación debido a la aceptación de las fake news y ausencia medidas de control sobre ellas.
  • Escenario vulnerabilidad media/alta frente acciones interesadas que tengan éxito por el escepticismo hacia toda acción gubernamental.
  • Las pocas medidas adoptadas no tienen efecto en el control de la posverdad.
  • Se reduce la capacidad de consenso social en cuanto a la aceptación de las medidas de control de posverdad. Las fake news dejan de ser un tema presente en el día a día y se disminuye la sensación de urgencia de actuar contra ellas. Son rechazadas por la sociedad por considerarlas censura y contra libertad de expresión.
ESCENARIO 3: INDICADORES DE SEGUIMIENTO.
El número de fuentes presentes en infosfera catalogables como posverdad se estanca y afianza. No se muestran signos de que ninguna de las dos facciones gane espacio y penetración en la información. Ausencia de accione so iniciativas de control por parte de las administraciones.
Medios comunicación Número de noticas falsas leídas se encuentra entorno al 20/30% pero este valor en el acumulado anual no presenta variaciones significativas (ni al alza ni en su reducción).
Número de comentarios positivos en noticias falsas se equipara a los realizados en noticias contrastadas. Las tendencias se mantienen estables.
La tendencia en la cantidad de información falsa en el total de información y en el total respecto a un tema no presenta variaciones cuantitativas destacables. Ocupa valores elevados en ese total pero sin tendencias de aumento.
El número de creadores de contenidos generados en localizaciones geográficas ajenas al tema de debate se mantiene presente. Su aparición representa un porcentaje bajo/medio respecto al origen del resto de contenidos.
Redes sociales Los contenidos en redes sociales considerables como posverdad se encuentra entorno al 30%, pero no se detectan signos del incremento de su presencia y tal vez si un ligero retroceso.
El número de republicaciones de contenidos considerados como postverdad se encuentra entorno al 30%. Valores no muestran tendencias a la baja.
El número de comentarios positivos en noticias falsas se mantiene parejo a los comentarios positivos en noticias contrastadas. Valores no muestran tendencias a la baja.
El número de perfiles falsos que diseminan contenidos catalogados como postverdad se mantiene en valores estables, pero son elevados. Valores no muestran tendencias a la baja.
Número de comentarios agresivos no presenta una tendencia ascendente pero destaca que tampoco muestran tendencias a la baja.
Tendencia a que se mantengan las campañas que utilizando excusas o pretextos (tests de personalidad, de preferencias, encuestas, etc.) pretendan recabar información sobre los usuarios para su perfilado y dirección mas efectivo de contenidos.
Intervención administraciones y respuesta a las medidas Las campañas y herramientas NO consiguen mejorar los indicadores cuantitativos referentes a la presencia de elementos de postverdad en la infosfera.
NO se aprueban leyes de control de contenidos, NO existen campañas de educación al ciudadano y NO se fomenta el uso de las fuentes fiables y contrastadas.
Existen acciones, pero éstas no tienen efectividad o llegan tarde, en cuanto al control interno por parte de empresas, medios, servicios de internet o redes sociales tanto para evitar la propagación como para controlar el uso de datos de los usuarios.
Escasa presencia de iniciativas ciudadanas contra las medidas de control de la información (Movilización, recogida firmas, etc.).
Escasa presencia de iniciativas ciudadanas solicitando medidas de control de la información. Movilización, recogida firmas, etc.
Ausencia de contenidos de prensa e información cuestionando o posicionándose en contra de las medidas de control institucionales. Ausencia de ciberataques a webs oficiales o de control de contenidos.
Debido a la existencia de elementos de postverdad, se observa que tras un incremento inicial de denuncias por campañas de desprestigio, contra el honor, injurias, etc., la tendencia no muestra crecimiento continuo.
Deriva social La tendencia de voto se mantiene: Abstención, partidos tradicionales y de centro. Pese a ello se puede observar una cierta radicalización de los posicionamientos y partidos extremistas.
Existencia de segmentación/polarización incluso en temas históricamente consensuados en el seno social.
Existen evidencias observables entre cambios de posicionamiento de la población y las campañas de desinformación/posverdad detectadas, pero el porcentaje de población movilizada es pequeño.
Número de protestas callejeras no presenta aumentos. Número de contramanisfestaciones callejeras no presenta aumento.

“GANANDO ESTA BATALLA”

Baja probabilidad/Alto impacto

 

  • Las medidas adoptadas para el control de la posverdad son un éxito en cuanto a la reducción del calado y poder de influencia de éstas.
  • Debido a la menor presencia de desinformación no se hace necesario tomar NUEVAS medidas respecto a la propagación de información en la infosfera.
  • Información menos diversificada pero con mayores garantías de ser veraz y contrastada.
  • Situación en la que los medios y poderes tradicionales disfrutan de credibilidad y pugnan por su espacio en la infosfera. Aumenta la hegemonía de estos.
  • Menor riesgo de infoxicación.
  • La población accede a la información en un número menor de fuentes acordes a su ideología y creencias.
  • Mayor facilidad de consenso social.
  • Baja conflictividad social al reducirse el efecto polarizador y segmentador de la posverdad.
  • Menor poder de manipulación interesada, pero mayor por parte de los agentes tradicionales.
  • Menor riesgo de injerencia de terceros por las medidas de control.
  • Segmentación social según las posturas tradicionales políticas e ideológicas y  menor por el efecto de las herramientas de la posverdad. Segmentación clásica según la información consumida.
  • La menor cantidad de elementos de posverdad puede hacer que aquellos que aparecen tenga mayor impacto al disponer de más espacio global.
  • Exige una revisión continua de los nuevos mecanismos de control para su adaptación.
  • Las medidas de control son aceptadas por la población.
  • Riesgo de exceso de control por parte del gobierno plasmado en acercamientos a la censura y al recorte de libertades de expresión.
ESCENARIO 4: INDICADORES DE SEGUIMIENTO.
El número de fuentes presentes en infosfera catalogables como postverdad se reduce. Existen signos de la recuperación de la credibilidad y uso de las fuentes tradicionales y contrastadas. Presencia de acciones o iniciativas de control por parte de las administraciones.
Medios comunicación Número de noticas falsas leídas se encuentra en torno al 20% pero con clara tendencia a su reducción.
Número de comentarios postivos en noticias falsas es menor que  los realizados en noticias contrastadas. La tendencia es al alza en el incremento del peso de las contrastadas.
La tendencia en la cantidad de información falsa en el total de información y en el total respecto a un tema presenta tendencias decrecientes.
El número de creadores de contenidos generados en localizaciones geográficas ajenas al tema de debate se mantiene presente pero su penetración en la población es menor. Su aparición representa un porcentaje bajo respecto al origen del resto de contenidos.
Redes sociales Los contenidos en redes sociales considerables como postverdad se encuentra entorno al 20%, pero se detectan signos y tendencias de su reducción.
El número de republicaciones de contenidos considerados como postverdad se encuentra entorno al 20%. Destaca en que los valores SI muestran tendencias a la baja.
El número de comentarios positivos en noticias falsas se reduce respecto a los comentarios positivos en noticias contrastadas. Destaca en que los valores SI muestran tendencias a la baja.
El número de perfiles falsos que diseminan contenidos catalogados como postverdad se mantiene en valores estables. Destaca en que los valores SI muestran tendencias a la baja.
Número de comentarios agresivos NO presenta una tendencia ascendente.
Reducción en el número de campañas que utilizando excusas o pretextos (tests de personalidad, de preferencias, encuestas, etc.) pretendan recabar información sobre los usuarios para su perfilado y dirección mas efectivo de contenidos.
Intervención administraciones y respuesta a las medidas Las campañas y herramientas SI consiguen mejorar los indicadores cuantitativos referentes a la presencia de elementos de postverdad en la infosfera.
SI se aprueban leyes de control de contenidos, SI existen campañas de educación al ciudadano y SI se fomenta el uso de las fuentes fiables y contrastadas.
Existen y tienen éxito las acciones de control interno por parte de empresas, medios, servicios de internet o redes sociales tanto para evitar la propagación como para controlar el uso de datos de los usuarios.
Se reduce la presencia de iniciativas ciudadanas contra las medidas de control de la información (movilización, recogida firmas, etc.). Pero pueden aparecer casos significativos aludiendo a la censura y libertad de expresión.
Ausencia de la presencia de iniciativas ciudadanas solicitando medidas de control de la información. Movilización, recogida firmas, etc.
Ausencia de contenidos de prensa e información cuestionando o posicionándose en contra de las medidas de control institucionales.
Ausencia de ciberataques a webs oficiales o de control de contenidos.
Se observa una reducción en las denuncias por campañas de desprestigio, contra el honor, injurias, etc.
Deriva social La tendencia de voto se mantiene: Abstención, partidos tradicionales y de centro. Pese a ello se puede observar una cierta radicalización de los posicionamientos y partidos extremistas.
Existencia de segmentación/polarización tradicional. Sin indicadores de aumentos en ellas.
Se reducen notablemente las evidencias observables entre cambios de posicionamiento de la población y las campañas de desinformación/posverdad detectadas.
Número de protestas callejeras no presenta aumentos. Número de contramanifestaciones callejeras no presenta aumento.

ESCENARIO PRINCIPAL: ESCENARIO 2

METODOLOGÍA “LOS TRES MAÑANAS”: PRESENTE EXTENDIDO

NARRATIVA ESCENARIO

El escenario muestra el enfrentamiento de dos aspectos:

  • La existencia de medidas de control, un cierto éxito de éstas, la aceptación social mayoritaria de estas medidas y el que la población siga eligiendo fuentes tradicionales más contrastadas. Pese a ello, el mantener esa prevalencia requiere esfuerzos considerables.

  • Frente a lo anterior, el número de elementos de posverdad sigue siendo elevado, sigue ocupando un porcentaje importante del consumo de la información y las herramientas de la posverdad se adaptan a las medidas de control y regulación. Su credibilidad y capacidad de injerencia son elevadas.

Explicación detallada

Lo anterior dibuja un escenario de lucha o pugna entre los dos ámbitos de la información y un ambiente de tensión, pero sin decantarse por la mayor penetración de uno de los dos tipos. Ambas facciones utilizan y se contrarrestan mutuamente con herramientas y campañas, cada vez más refinadas y efectivas. El que uno u otro ganen terreno dependerá de:

  • Por un lado de la habilidad para aplicar con éxito las medidas de control y fomento de la credibilidad de las fuentes tradicionales.
  • Por otro de la capacidad de la posverdad para sortear las medidas de control, no perder credibilidad y avanzar en su penetración en la infosfera.

Existe un riesgo medio a elevado de capacidad de manipulación de la sociedad y esta estará directamente relacionada con las acciones y medidas contra ella. Supone el no bajar la guardia ya que ello podría ser aprovechado para decantar la balanza.

La cantidad de información presente en la infosfera en este escenario supone el más elevado de todos, por ello el riesgo de infoxicación es muy alto. Se encuentran gran cantidad de discursos, opiniones o posturas en los distintos temas. Ello deriva en una dificultad media de alcanzar un consenso social.

Demasiada información unido a la dificulta de saber qué es verdad puede derivar en la generación de una apatía o desinterés por la actualidad en un porcentaje importante de la población.

La segmentación en las posturas de la sociedad siguen atendiendo a las divisiones tradicionales o históricas representadas por los medios de toda la vida. En la segmentación, pierde peso la postverdad respecto al escenario 1. Pero de nuevo, el aumento de la polarización por acción de la postverdad , está muy ligada al éxito de las medidas de control. 

En lo relativo a las medidas de control, en este escenario, se asume que su aplicación tienen éxito (aunque no sea absoluto) y que las medidas no se aproximan a la censura o a coartar la libertad de expresión. Por ello la sociedad tiende a aceptar el riesgo que supone la injerencia de la postverdad y asume la necesidad de la implantación de medidas. Existe un cierto rechazo, con caos de protestas, reivindicaciones, etc., no siendo generalizado y no mueven a un sector elevado de la sociedad.

Basándose en lo anterior, también se puede dar el caso de que el carácter de las medidas aplicadas poseen un carácter menos democrático y la lucha contra la verdad atenta a principios básicos como la libertad de expresión presentando claros casos de censura. Aprovechando que la población asume que es necesario tomar medidas, se puede abusar de su aplicación. Este escenario presenta un riesgo mayor que en el escenario 1 de que esto pudiese pasar.

Ello nos dibuja un subescenario en el que existe una mayor conflictividad social y una mayor polarización respecto a aquellos que rechazan o aceptan como necesarias las medidas. Ese excesivo control puede actuar de forma negativa en el control de la postverdad. Ya que puede generarse el rechazo de cualquier medio o fuente de información que se consideren “oficiales” o “institucionalizadas” y optando por fuentes alternativas no fiables.

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Fuentes

Organización de fuentes

Aludiendo al tema tratado, es difícil analizarlo especialmente cuando hay una cantidad nunca antes vista de información sesgada. La elección de fuentes se ha llevado a cabo con especial cuidado, basada en criterios de fiabilidad y credibilidad, acudiendo a instituciones y medios fiables y con un continuo y repetitivo contraste de toda la información recabada. Estos criterios de fiabilidad y credibilidad se han basado en el STANAG 2511 (Standarization Agreement) que estandariza los métodos de clasificación de las fuentes de información entre los miembros de la OTAN. Tanto a la fiabilidad como a la credibilidad se les asigna un valor (alfabético y numérico respectivamente) para poder clasificar las fuentes de una manera rápida y sencilla. A pesar de que esta categorización está asociada tradicionalmente a las fuentes humanas, es posible aplicar estos criterios a las fuentes escritas.

Listado de Fuentes
AUTOR TÏTULO FECHA FIABILIDAD
EU vs DISINFO Disinformation Cases 2017 A2
Freedom House Manipulating Social Media to Undermine Democracy 2017 B2
The Economist Art of the lie 2016 C2
IEEE Algoritmos, las nuevas armas de ¿construcción? Masiva 2017 A2
Freedom House Freedom on the Net Methodology 2017 B2
Freedom House Key Internet Controls by Country 2017 B2
Reuters Institute Measuring the reach os “fake news” and online distribution in Europe 2018 B2
StopFake.org La sombra del Kremlin en las elecciones de EE.UU. 2016 C3
Real Instituto Elcano El poder de la influencia rusa: la desinformación 2017 B2
El independiente El PP propone al Congreso medidas para blindar de noticias falsas las elecciones 2017 B3
El independiente Lo que no pasó en el mundo en 2017 2017 B3
Politico Rusia difundió noticias falsas durante las elecciones holandesas 2017 C3
The Guardian Theresa May acusa a Rusia de interferir en elecciones y noticias falsas 2017 B2
CEDE Manual “Psicología de la personalidad y diferencial” 2016 A1
CEDE Manual “Psicología social y de las organizaciones” 2016 A1
La Voz de Galicia La lucha de la UE contra las fake news 2018 A2
El Español Bruselas y su plan de combate contra Fake news 2018 B2
Maldita.es Estrategia europea contra la desinformación 2018 C4
El Diario La Comisión Europea contra la desinformación 2018 B2
Europa Press Diálogo en España sobre leyes y medidas contra las fake news 2018 C3
Europa Press El PP busca apoyos en sus propuestas contra la desinformación 2018 A2
Europa Press El CNI es una prioridad para cumplir sus objetivos 2018 A2
Vozpópuli El CNI es una prioridad para cumplir sus objetivos 2018 A2
El País Bots y elecciones en Cataluña 2017 A2
Diario Perspectiva Las llamadas block chains y otras medidas 2018 B3
RTVE Telediario en España sobre fake news 2018 A2
Publico El PP y su propuesta al Congreso 2018 A2
El País El gobierno español alerta sobre la proliferación y sofisticación de noticas falsas 2018 A2
La Voz de Asturias Remedios para combatir las noticias tóxicas 2018 A2
Andrey Makarychev The Russian World, Post-Truth, and Europe 2017 B2
Dominik Stecula The Real Consecuences of Fake News 2017 C3
Uri Friedman The Real-World Consequences of ‘Fake News’ 2017 C3
Comisión Europea Final report of the High Level Expert Group on Fake News and Online Disinformation 2018 A1
Instituto Español de Estudios Estratégicos Hackeando la democracia: operaciones de influencia en el ciberespacio 2018 A2
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U.S Advisory Commision on Public Diplomacy Crafting Resilient State Narratives: Bots, echo chambers and disinformation. 2017 A2
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Oxford University Polarization, Partisanship and Junk News Consumption over Social Media in the US 2018 A2
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Robert Gorwa, Douglas Guilbeault Understanding Bots for Policy and Research: Challenges, Methods, and Solutions 2018 B2
Oxford Internet Institute Why Does Junk News Spread So Quickly Across Social Media? 2018 B2
Computational Propaganda Research Project Computational Propaganda Worldwide: Executive Summary 2018 B2
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Gobierno de Argentina Luciano Floridi y 5 ideas sobre filosofía de la información 2017 B3
Alfons Cornella Cómo sobrevivir a la infoxicación 2000 B3
Instituto Mensalus ​Infoxicación: cómo combatir el exceso de información 2017 A2
Luis Izquierdo Labella Saturación informativa. La multiplicación de la oferta a través de Internet no aumenta el comsumo de noticias. 2013 B3
wired Here’s How Fake News Works (and How the Internet Can Stop It) 2017 B2
La Voz de Galicia Solo el 14 % de españoles sabe distinguir un «fake news», pero el 60 % cree que puede 2018 B3
Grupo Investigación en Psicología del Testimonio de la UCM Estudio Pescanova 2018 B3
Euskal Irrati Telebista (EITB) Uno de cada tres bulos en internet es sobre salud 2018 B3
Euskal Irrati Telebista (EITB) El negocio de las noticias falsas puede generar 5000-6000 € al día 2018 B3
EL DIARIO España reforzará la ciberseguridad para luchar contra las noticias falsas 2018 C3
El País Confianza y configuración de la opinión pública en los tiempos de Internet 2018 B3
El Mundo Detrás de las fake news hay intereses económicos 2018 B3
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BBC Spain Catalonia: Did Russian ‘fake news’ stir things up? 2018 B2
El País Spain working to prevent cyberattacks and fake news during Catalan election 2018 B3
Daily Mail The Latest: Spain analyzing source of fake news on Catalonia 2018 B3
El Periódico Las raíces de la posverdad en cinco artículos… según Manuel Arias Maldonado 2018 C3
Harvard Library 5 ways to spot and stop fake news 2018 C3
Creative Commons False, Misleading, Clickbait-y, and/or Satirical “News” Sources 2018 C3
National Public Radio (NTR) Fake News 2018 C3
Snopes Fake News 2018 C3
PolitiFact 2016 Lie of the Year: Fake news 2016 D3
CBS News Don’t get fooled by these fake news sites 2018 C3
Euronews After years of ‘fake news attacks’ across Europe—EU responds 2018 B2
Genbeta El 56,8% de los lectores de prensa se informa a través de RRSS, aunque sólo lee titulares y alguna noticia 2018 B2
Voltaire Ted Cruz PsyOp 2016 A2
Voltaire El “aparato Clinton” para desacreditar a Donald Trump 2017 A2
The European Council on Foreign Relations (ECFR) bhow to avoid post truth world 2017 A1
European Commission The Media Pluralism Monitor (MPM) 2016 A1
BBC Germany starts enforcing hate speech law 2018 A1
Andréi Kononov Infiltrados 2.0: el verdadero origen del 15-M y el complot de Podemos 2016 C3
El País Guerra ´contra las #FakeNews: cuidado con el remedio 2018 B2
La Vanguardia Macron contra las noticias falsas 2018 B1
Europa Press Santamaría insta a redes sociales a “garantizar” veracidad de contenido 2018 B1
RT Periodista alemán: “Mentimos para convencer de la necesidad de guerra contra Rusia” 2015 C2
European External Action Service (EEAS) Questions and Answers about the East StratCom Task Force 2017 A1
EU vs DISINFO Fuel hysteria, sow discord, spread confusion. Detailed account on manipulation attempts before US elections 2018 A2
El País La propaganda rusa crea webs para la ultraderecha española 2018 B3
EL DIARIO El PP lleva al Congreso la posibilidad de censurar fake news en Internet 2018 B1
Expansión España denuncia ante la UE la injerencia rusa y venezolana en la crisis catalana 2017 B1
Europa Press El Gobierno creará en 2018 un centro de operaciones de seguridad del Estado para la “reacción ante ciberamenazas” 2018 B1
EL DIARIO El PP intenta confundir sobre ciberguerra para defender la censura 2018 B3
Flavia Freidenberg (Universidad de Salamanca) Los medios de comunicación de masas, ¿También son actores? 2004 A2
Fernanda Corrales García e Hilda Gabriela Hernández La comunicación alternativa en nuestros días. Un acercamiento a los medios de la alternancia y la participación. 2009 A2
Zeynep Tufecki.   No disponemos de herramientas para abordar la desinformación 2017 B2
Priscilla Muñoz Sanhueza Medios de comunicación y posverdad: Análisis de las noticias falsas en elecciones presidenciales de EE. UU. de 2016 2017 A2
Armando Montenegro En la era de la posverdad. 2016 C3
Rafael Latorre Diario de la posverdad: El más brillante socialista catalán 2017 A3
Álex Grijelmo El arte de la manipulación masiva 2017 A2
Evaristo Villar Desinformación. Como los medios ocultan la realidad 2014 C3
Enoin Humanez Blanquicett La politización de las redes sociales y el marketing político 2014 B2
Unesco El correo de la UNESCO: Medios de comunicación. Verdad contra mentira 2017 A1
IEEE (Instituto Español de Estudios Estratégicos) Algoritmos: Las nuevas armas de ¿contrucción? Masiva. 2017 A1
Jose Antonio Llorente La era de la posverdad: Realidad Vs percepción 2017 A2

Créditos: Grupo 2-18 | Miembros: Fidel Aguinaco, Pablo Cortés, Alicia Corzán, Iker Etxarri, Manuel Postigo, Alejandro Romero, Álvaro Sanjuán.
Master en Analista en Inteligencia – 2018