¿Cuál va a ser la evolución política en Venezuela a corto plazo?

Análisis Grupo 2

Key Judgments

Desde que Nicolás Maduro tomó posesión de su cargo, el descontento social, la inflación, la corrupción, el autoritarismo y la violencia han aumentado hasta límites realmente peligrosos. A la par, ha disminuido la popularidad del Presidente, la democracia y los aliados del país. Esto, unido a la escasez de alimentos, la caída de los precios del petróleo, la crisis humanitaria y la falta de respeto a los Derechos Humanos, convierten a Venezuela en una bomba de relojería a punto de estallar. La pregunta que queda en el aire es cómo y cuándo explotará y qué o quién será el autor la causa de la detonación. 

Situación económica

Lejos de salir de la recesión, Venezuela seguirá con una tasa de crecimiento negativo de al menos un -7,4% en 2017 y no se estima que empiece a crecer hasta 2020.

La economía del país pivota sobre la industria de hidrocarburos, que provee el 95% de los ingresos fiscales del Estado. La bajada del precio del crudo ha dejado a Venezuela en una situación alarmante y con un gran déficit público. La reciente reducción de la producción establecida por la OPEP, de la que Venezuela es miembro, no beneficia en absoluto al país: por un lado el descenso de su cuota supondrá una disminución de sus ingresos económicos. Además, la obsolescencia de los elementos fundamentales de su industria, por la falta de previsión de sus líderes de renovar elementos fundamentales de la misma, hacen que sea difícil aprovechar la cuota de exportación que se le asigne en el futuro.

Su balanza de pagos es negativa y las reservas nacionales han disminuido desencadenando un desabastecimiento generalizado. Sin los ingresos petrolíferos ni de otras industrias potentes, carece de fondos adecuados para alimentar la demanda interna, provocando que se disparen los precios de bienes de consumo. La producción local fue desmantelada progresivamente por el chavismo, para disminuir el poder de los grandes empresarios y monopolizar su producción por empresas estatales. El intento fracasó desde un principio por la ineficiencia, incapacidad gestora y corrupción de sus dirigentes, mayoritariamente militares. La drástica reducción del consumo interno ha estado acompañada por el colapso de las importaciones.

Se estima que la inflación promedio en 2016 alcanzó un 255% (algunas fuentes estiman un 490%), aunque no existen cifras fiables. Las perspectivas para 2017 son aún peores, pudiendo alcanzar un 720%. Las medidas para contrarrestar el déficit y la hiperinflación tomadas por el gobierno se han centrado incrementar la oferta monetaria; incrementar el salario mínimo; aumentar el valor de los subsidios; fijar unos precios oficiales de los recursos irreales; y en emitir papel moneda con mayor valor nominal.

El impacto del precio del crudo

Desde la caída de precios del crudo, en 2014, el mercado del petróleo no ha experimentado mejoría alguna, es más, los nuevos acontecimientos han sido negativos.

Las nuevas técnicas de extracción petrolífera, conocida como fracking, desarrollada por los Estados Unidos, la deceleración económica en China y la competición entre los miembros de la OPEP por no perder cuota de mercado, han contribuido a mantener el bajo precio del barril de crudo.

Venezuela, estado dependiente de la venta de petróleo, ha visto como la crisis económica y social que estaba sufriendo ha alcanzado cotas muy altas, al no obtener el suficiente beneficio por la venta de su crudo.

El país contribuyó en 2015 a que los miembros de la OPEP, acordaran un descenso de la producción de petróleo, con un consiguiente aumento de los precios del barril de crudo. Pero dicho acuerdo, según varios economistas resulta insuficiente para solventar la crisis económica venezolana, ya que el precio estimado que alcanzará el barril de petróleo en los próximos años será de 70 dólares por barril, precio que queda muy por debajo de los 84 dólares por barril necesarios para un repunte de la economía en Venezuela.

No se prevé que durante el 2017 los precios del petróleo aumenten notablemente, es más, cabe la posibilidad que, ante la continuidad de esta situación, algún miembro de la OPEP decida quebrantar dicho acuerdo alcanzado en 2015 y vuelvan a inundar el mercado con barriles de crudo, precipitando una vez más el precio del barril.

Y aun en el caso de una improbable escalada de precios la infraestructura venezolana parece poco preparada para sacar provecho de ella.

Situación social

La popularidad de Nicolás Maduro ha caído por debajo del 20%, cuestión que no le ha impedido hacer gala de un autoritarismo simulado, ya que se halla sometido a un conjunto de fuerzas que superan su escasa capacidad de liderazgo

A esto se une una corrupción rampante. Recientemente, Transparencia Internacional ha situado a Venezuela como el undécimo país con mayor percepción de la corrupción. Por otro lado, la violencia produjo en 2016 un total de 29.000 asesinatos (12.000 más que un país en guerra como Siria), lo que le convierte en la segunda nación del mundo donde más homicidios se cometen. También han aumentado los robos y la delincuencia, en un esfuerzo desesperado de la población por acceder a productos básicos y evitar la hambruna que está sufriendo el pueblo venezolano. El mercado negro de bienes y divisas también se está disparando. Preguntados los venezolanos por la opinión que les merece la manera en que el gobierno gestiona la inseguridad ciudadana, el 65% piensa que es mala y el 57% califica la labor de la policía como mala o muy mala. 

Además, a finales de 2015 el nivel de pobreza y de pobreza extrema alcanzaba el 73% y valoraciones recientes la sitúan ya en un 82%. Si nos remontamos a un año antes del gobierno de Chávez (1998) veremos que este era del 45%. Con Chávez, llegó a disminuir hasta el 31,9% (2011). En el caso de este último, fue gracias a una serie de dádivas que ofreció a las clases más desfavorecidas producto no tanto de su afán igualitario, sino de la necesidad de mantener el voto cautivo de esa parte de la población para perpetuarse en el poder. Esto pudo hacerlo mientras el dinero del petróleo alcanzaba para ello, pero se vino abajo en cuanto los precios energéticos iniciaron su declive.

Los venezolanos hacen menos de dos comidas al día, lo que les ha llevado a perder unos 9 kilos de media. Todo a consecuencia de los bajos ingresos, el extendido desabastecimiento por la política de precios máximos impuesta por el gobierno y la corrupción, que también existe en los productos de primera necesidad. Esto ha provocado que un tercio de los venezolanos no pueda disfrutar de tres comidas al día.

En 2014, las misiones de alimentación daban ayuda a menos de dos millones de personas. A finales del pasado año, esta cifra aumentó hasta 6,7 millones. Es un dato a la baja, ya que una buena parte de venezolanos (21,5%) han sido excluidos de estas ayudas. En total, 8,7 millones de personas declararon en 2016 ser beneficiarios de algún tipo de misión social.

El pueblo venezolano sufre una gran crisis humanitaria y una creciente polarización política. Pero, aun así, Maduro cuenta todavía con el apoyo militar, ya que no cesa de recompensar la lealtad de las Fuerzas Armadas para mantenerse en el poder.

A raíz de la situación en la que viven los venezolanos, el gobierno de Maduro se está teniendo que enfrentar a una serie de manifestaciones promovidas por sus opositores en las que ya han muerto 43 personas. Esta misma semana ha decretado un nuevo “estado de excepción” (el séptimo) en el que se restringen los derechos constitucionales de los ciudadanos en todo el territorio nacional. El argumento que ha utilizado es que estas medidas son para “garantizar el orden interno”. La medida llega cuando las multitudinarias protestas llevan produciéndose desde hace 45 días.

Conflicto político

Introducción

Venezuela atraviesa una crisis política de enormes dimensiones. El chavismo controla los Poderes Ejecutivo, Judicial y Electoral. Y no ha dudado en usarlos para aferrarse al poder. Pero la oposición, por primera vez en 16 años, controla la Asamblea Nacional tras su victoria en las elecciones legislativas de Diciembre de 2015.

Sin embargo, de poco le ha servido hasta ahora ya que ha sido privada de su “súper-mayoría”, que le permitiría imponer medidas al gobierno, tras una polémica impugnación judicial por fraude de tres de sus diputados. Desde este mismo organismo se impulsó un referéndum para revocar a Maduro antes de enero de 2017, forzando nuevos sufragios presidenciales. Pero, debido al obstruccionismo de las instituciones y a la mala gestión de los plazos por parte de la oposición, el proceso fracasó.

Actualmente existe una radical polarización política de la sociedad, a la que se suma dicho bloqueo institucional. El resultado son semanas de manifestaciones y contramanifestaciones de ambos bandos que no han hecho más que escalar en virulencia. Y esta violencia y falta de diálogo ha servido de excusa al chavismo para deteriorar la democracia, retrasar los comicios regionales previstos para este año e incluso para iniciar un nuevo proceso constituyente sin participación de los partidos políticos.

Oficialismo

 En Venezuela se conoce como oficialismo al conjunto de personas y organizaciones que apoyan al gobierno y que comparten el ideario chavista, cuyo máximo exponente es el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

El liderazgo en la época de Chávez era muy diferente del actual. Nicolás Maduro carece del carisma y los apoyos de su antecesor. En especial ha cobrado vital relevancia el llamado Comando Presidencial Cívico-Militar, al que están subordinados todos los ministerios e instituciones del país y en el que tienen presencia no sólo los ministros, sino también militares de alto rango, gobernadores y otros personajes influyentes del PSUV. 

A pesar del aparente respaldo unánime al gobierno, esto no es más que un espejismo y existen diversas corrientes en el oficialismo bolivariano. No obstante las disputas entre las diferentes facciones dentro del chavismo son todavía moderadas, ya que tras las victorias electorales de la oposición, temen que la división interna acabe con el régimen.

Lejos de considerar al oficialismo como un ente uniforme y monolítico debemos ser conscientes de su diversidad interna. De forma muy genérica podemos diferenciar entre dos grandes grupos dentro del PSUV y la Administración: el ala de los militares y la de los civiles. Pero en realidad existen múltiples facciones y corrientes, que difieren en sus intereses tanto ideológicos como puramente personales.

Aunque es difícil identificar las adscripciones y alianzas dentro del seno del oficialismo sí se atisban algunos actores civiles críticos con el gobierno:

Gran Polo Patriótico Simón Bolívar. Es la coalición de partidos bolivarianos antagonista a la Mesa de Unidad Democrática (MUD). La relación de los partidos minoritarios que lo integran con el PSUV se está deteriorando.
Marea Socialista. Organización que no ha podido concurrir en las elecciones. Sus integrantes son disidentes o miembros expulsados del PSUV y están liderados por exministros del gobierno de Hugo Chávez.
Movimientos de base. Existe un creciente número de chavistas descontentos que defienden la reconducción de la revolución desde la calle. Más que un movimiento coordinado y con grandes líderes, tiene un espíritu popular.

Estos actores coinciden en el diagnóstico: el proceso revolucionario ha sido pervertido, la corrupción y la burocracia deben acabarse y creen que la única solución es volver a las esencias del bolivarianismo. Pero mientras que una parte de los críticos son rupturistas y abogan por la renuncia de Maduro y de los líderes actuales y su sustitución por “verdaderos revolucionarios”; otros tienen miedo de que desencadene una crisis institucional e instan a un cambio radical, pero desde dentro del aparato.

MUD

La Mesa de Unidad Democrática, surgió en víspera de las elecciones presidenciales de 2006 como contrapoder al Movimiento V República de Hugo Chávez. Se propuso un candidato opositor de unidad, respaldado por una gran coalición de partidos de diversas ideologías. Ésta coalición ha ido organizándose para formar un frente común en los procesos electorales celebrados desde entonces, presentando candidaturas unitarias de consenso. En 2012 se constituyeron como partido político unificado nacional, renunciando a presentar candidatos propios y concentrando su voto en la nueva formación.

La MUD es un conglomerado de fuerzas cuyo único elemento común es la oposición al chavismo. La pretendida “unidad” se circunscribe exclusivamente a una alianza electoral en cuyo seno coexisten tendencias políticas y sensibilidades irreconciliables que se traducen en estrategias divergentes. Esto ha generado tensiones constantes y discrepancias respecto a prácticamente todas las declaraciones públicas y acciones a tomar. La fractura ha sido evidente a la hora de consensuar candidatos electorales, de establecer un diálogo con el gobierno, pero, sobretodo, en cómo llegar al poder.

Tras conseguir la mayoría en la Asamblea Nacional, el fracaso del Revocatorio Presidencial y la toma de medidas cada vez más autoritarias por parte del oficialismo, se ha evidenciado que existen dos estrategias en el seno de la MUD. Por un lado existe un sector radical, liderado por Voluntad Popular, que dado el bloqueo institucional están incitando a la sociedad civil y al ejército a rebelarse contra el régimen chavista. Por otro lado, los más moderados, capitaneados por Primero Justicia y Henrique Capriles, no desean dilapidar la victoria electoral forzando una caída del gobierno por vías ajenas a los cauces institucionales. Creen que el método adecuado para llegar al poder es un frente común, una alternativa real de gobierno y soluciones a los numerosos problemas del país.

El futuro político a corto plazo de la MUD pasa por limitar las discrepancias entre sus componentes, proyectar imagen de entendimiento y unidad internos y por conseguir un liderazgo de consenso. Tarea difícil con parte de sus referentes encarcelados o inhabilitados.

Pero quizás su mayor reto es elaborar un programa político creíble, moderado y realista, que genere confianza y tranquilidad entre los votantes potenciales y transmita el mensaje de que es posible una alternancia sensata y efectiva. Ese programa debe tener muy en cuenta que aunque es consciente del fracaso del proyecto bolivariano, la sociedad no está dispuesta a renunciar a los programas sociales y a someterse de nuevo a los poderes económicos previos al “Caracazo” y a las grandes tasas de desigualdad tradicionales en Venezuela.

Veremos si la MUD es capaz de avanzar en este sentido pero los últimos acontecimientos, lamentablemente, parecen indicar todo lo contrario. La apuesta por la confrontación popular va en aumento, con reiteradas manifestaciones antichavistas que previsiblemente serán reprimidas con creciente virulencia por las fuerzas de seguridad y las milicias bolivarianas. Con lo que existe el riesgo de que se desencadene una ola de violencia de impredecibles consecuencias. 

Gráfico Asamblea Nacional

Militar

La elección de Hugo Chávez en 1998 significó el inicio del actual régimen cívico-militar. Venezuela presenta alrededor de 14.5 millones de personas en condiciones de formar parte de sus Fuerzas Armadas, de los que 11.5 han recibido instrucción militar. Cada año, más de medio millón de personas alcanzan la edad necesaria para ingresar en el Instituto Armado.

La Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) está compuesta por 156.000 efectivos a los que se suman dos cuerpos civiles complementarios conocidos como Milicia Nacional Bolivariana y la Guardia de Honor Presidencial, que vela por la salvaguarda del Presidente y desarrolla funciones de servicio de inteligencia autónomo.

La Milicia es un instrumento de poder, ya que las someras prácticas militares pagadas son una forma de crear una red clientelar entre los 438.000 reservistas y los 500.000 miembros de la Guardia Territorial o “cuerpos combatientes”. Estos últimos están presentes en todo el territorio y en todos los ámbitos, por lo que han sido utilizados para mantener el control del país. De hecho el gobierno ha anunciado un incremento de estos grupos de civiles armados hasta alcanzar el millón de efectivos antes de finalizar el año 2017.

La FANB ha experimentado un proceso de politización, que le ha llevado a perder su papel como contrapoder al Gobierno. Se convirtió en un pilar fundamental de la revolución bolivariana y sus oficiales fueron ocupando cargos tanto en el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), como en la administración pública a nivel a nacional y local.

Durante el mandato de Nicolás Maduro han adquirido aún mayores cotas de autoridad que en épocas anteriores. Tanto es así, que en la actualidad 11 de los 32 ministros del Gobierno tienen formación militar profesional. Controlan las fronteras; gestionan empresas en sectores clave; y lo que es más importante, son los encargados de la importación, compra y distribución de alimentos, bienes y suministros básicos.

En resumen, los oficiales de alto rango disfrutan de amplios beneficios y poseen un importante poder económico y político. Gran parte de la cúpula militar aparenta ser leal al PSUV. En cambio, los rangos inferiores son más cercanos a la situación de crisis que vive la inmensa mayoría del pueblo venezolano y por tanto, su respaldo al régimen es cuestionable.

Un actor indispensable en el oficialismo es el Ministro de Defensa, el general Vladimir Padrino López, quien también es el encargado de la “Gran Misión de Abastecimiento Soberano”. El general tiene el respaldo de la mayoría de los oficiales veteranos, lo que le ha hecho mantenerse en el puesto más allá de su edad de retiro. Posiblemente pase a la reserva en 2017, sin saberse quién será su sustituto y si este mantendrá sus dos cargos actuales.

Otra de las figuras predominantes dentro del chavismo es el Vicepresidente del PSUV Diosdado Cabello. Este militar participó en el intento de golpe de estado de 1992, fue brevemente Vicepresidente de la República en 2002 y ejerció como Presidente de la Asamblea Nacional. Durante 2016 emprendió una infructuosa campaña para ser nombrado Vicepresidente de la República y virtual sustituto de Maduro, pero éste eligió al leal Tareck El Aissami.

La popularidad de Cabello se ha reducido notablemente por ser el adalid de la permanencia del chavismo en el poder “cueste lo que cueste” y estar acusado por la Administración para el Control de Drogas (DEA) de EE.UU. de ser el líder del Cártel de los Soles. Esta organización está formada por militares venezolanos y supuestamente controla el tráfico de drogas en Venezuela, encargándose de la distribución de cocaína desde los países productores a los cárteles mexicanos y a Europa. Otros altos cargos acusados de pertenecer a este clan son:

Tareck El Aissami: Vicepresidente del Gobierno. José David Cabello: Ministro de Comercio y Superintendente del Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria (SENIAT). Néstor Reverol: Ministro de Interior y ex jefe de la Dirección de Antinarcóticos. Hugo Carvajal: ex Jefe de la Dirección de Inteligencia Militar y General. Germán Sánchez Otero: ex Embajador de Venezuela ante las Naciones Unidas.

El conjunto de oficiales de las fuerzas de seguridad y cargos públicos implicados en casos de narcotráfico y crimen organizado supone un gran problema para el gobierno. Son una fuerza que, ante el miedo de ser procesados o extraditados a EE.UU., probablemente usen su poder para entorpecer todo cambio político en el país y dentro del seno del oficialismo.

¿Qué controlan los militares?

Internacional

Existe una preocupación unánime dentro del seno de la comunidad internacional por la situación de crisis política, económica y social en Venezuela. Pero el chavismo está en una deriva cada vez más aislacionista y las presiones externas no están surgiendo el efecto deseado. Diversos estados e instituciones internacionales han intentado intervenir sin éxito en el conflicto político e institucional venezolano. Algunas de ellas son:

La OEA

La Organización de Estados Americanos, principal foro gubernamental, político, jurídico y social de la región, ha exigido reiteradamente la normalización de la institucionalidad democrática en el país. Su Secretario General, Luis Almagro, amenazó con invocar al artículo 21 de la Carta Democrática Interamericana y expulsar a Venezuela de la organización por alteración de su orden constitucional. La respuesta de Maduro ha sido solicitar su salida voluntariamente.

EEUU

La nueva administración estadounidense no ha puesto demasiada atención en la actualidad Venezolana. Algunas medidas iniciadas anteriormente han seguido su curso, en especial las investigaciones y confiscaciones de bienes a destacadas personalidades chavistas por asuntos de narcotráfico y el mantenimiento de la calificación de Venezuela como amenaza a la seguridad nacional. Pero en la práctica el gobierno de Trump se ha limitado a hacer declaraciones poco concretas en defensa de la democracia y sólo se ha mostrado firme al pedir la liberación de los presos políticos y al rechazar el recorte de atribuciones de la Asamblea Nacional.

Trump no ha optado por una estrategia de confrontación abierta, si no por presionar al resto de estados latinoamericanos y mantenerse en segundo plano. Es probable que, consciente de que un mayor apoyo a la oposición podría ser usado políticamente por Nicolás Maduro, EE.UU. siga sin asumir un papel primordial respecto a Venezuela. Aunque dado el carácter del presidente electo no es descartable un giro radical de los acontecimientos.

OTROS ACTORES

Entre otros, los líderes de Unasur, Mercosur, la Iglesia Católica y expolíticos europeos han intentado mediar entre oposición y gobierno. Pero ante la falta de compromiso y la división interna en ambas partes las negociaciones han sido suspendidas.

CHINA Y CUBA

Por otro lado, algunos aliados tradicionales del chavistas han decidido no involucrarse en la situación. Son destacables los casos de China y Cuba (junto con Rusia, países marcados por el autoritarismo competitivo). El primero ha sido durante mucho tiempo el principal acreedor de Venezuela, pero su interés se circunscribe a los futuros del petróleo con los que le pagan los intereses de sus préstamos. No obstante, China no da nuevas líneas de crédito desde 2013 y permanece muy atento a la estabilidad del país. A finales de 2018, se acaba el “periodo de gracia” que dio China para pagarle su deuda. Se prevé que el gobierno venezolano no podrá hacer frente al pago (a no ser que aumente la producción y pague con petróleo) y no sé sabe cómo podría reaccionar China al respecto.

Cuba, en cambio sigue con preocupación los eventos, ya que quiere seguir recibiendo cantidades sustanciales de petróleo a cambio de médicos, maestros y miembros de sus Servicios de Inteligencia. Es una incógnita cómo afectará a las relaciones entre ambos países el proceso de apertura en la isla, uno de los pocos aliados tradicionales del chavismo en la región. En gran medida dependerá de las acciones estadounidenses y del modo en que se produzca el relevo en la Presidencia de la República cuando Raúl Castro se retire en 2018.

Nunca antes hemos estado tan cerca de perder lo poco que nos queda de libertad. Estamos sometidos a una narco tiranía militarizada, cuyo compromiso es convertir a Venezuela en un Estado socialista. Esa tiranía no va entregar el poder de manera pacífica, ni aceptará tipo alguno de legítimo proceso electoral.

Diego Arria

Político y economista venezolano, Expresidente del Consejo de Seguridad de la ONU y exgobernador de Caracas.

“Venezuela no se ha perdido, ni se perderá nunca, porque un ciudadano se burle del presidente. Venezuela se perderá cuando el presidente se burle de los ciudadanos.”

Carlos Soublette (1837)

Político, militar, estadista y diplomático venezolano

Escenarios y Perspectiva

Escenarios

Escenario 1: Continuismo

La situación a corto plazo en Venezuela más probable es que siga la deriva autoritaria del gobierno sin que la oposición pueda hacer demasiado por evitarlo. Poco podrá influir la Asamblea Nacional en las políticas de estado, al haber visto amenazadas sus atribuciones y más si cabe habiendo iniciado Maduro el proceso para redactar una nueva Constitución que, presumiblemente, se elaborará a través de una asamblea sin participación de los partidos políticos y que, previsiblemente, servirá para dar más poderes al Ejecutivo.

Por lo tanto, si los acontecimientos siguen su curso actual hasta las esperadas elecciones presidenciales de 2018, el principal recurso que le queda a la oposición es la protesta en las calles. La serie de manifestaciones que están produciéndose desde principios de abril de 2017 hacen pensar que esta es precisamente la estrategia que puede seguir. Pero se han tornado cada vez más violentas y se han producido ya más de 40 muertes, por lo que no es descartable una acentuación de la polarización. Si esta deriva continúa, además corren el riesgo de que las manifestaciones queden prohibidas por supuestas razones de seguridad pública.

Asimismo, la oposición se puede encontrar con que el gobierno se excuse en el nuevo proceso constituyente para retrasar las elecciones o incluso se niegue a convocarlas a corto plazo.

Escenario 2: La caída del Gobierno

Aunque la popularidad del gobierno es cada vez menor y surgen voces críticas tanto fuera como dentro del seno del oficialismo, este sigue manteniendo el respaldo de amplios sectores de la sociedad. Aun así, existe la posibilidad de que la crisis económica llegue a extremos tales que impliquen la pérdida de apoyo popular o fuercen la salida del actual ejecutivo.

Otro factor clave es la escalada de la violencia social, que pude llevar a sectores del ejército, uno de los pilares del poder oficialista, a negarse a participar en la represión y desvincularse de Maduro.

Este escenario no implica necesariamente la celebración de comicios y la llegada de la oposición al poder, sino que puede desembocar en un autogolpe dentro del chavismo y a un nuevo gobierno bolivariano renovado.

Escenario 3: La vía democrática

Existe una posibilidad remota en los próximos meses, pero que quizás sea la solución a largo plazo. Si la MUD es capaz de sobreponerse a sus divisiones internas, encontrar candidatos de consenso y plantear una salida política a la situación actual es posible que el país vuelva a una senda democrática. La oposición tendría que superar varios retos complicados para poder llegar a este punto y conseguir la confianza de los ciudadanos a ambos lados de la fracturada sociedad.

Pero aun así existe una neo-oligarquía oficialista y una serie de grupos implicados en el narcotráfico, la especulación y el contrabando que querrán mantener su poder hasta el último momento. Por lo que la democracia no podrá volver a Venezuela si no se les da una salida a estos individuos, incluso si significa garantizarles cierto grado de impunidad.

Fuentes
Medio Título Fecha Recuperado de Fiabilidad
LA NACIÓN Venezuela, un Estado fallido 20.01.17 Acceder 2
ALFREDO MEZA Tareck El Aissami, el chavista más rechazado por la oposición 05.01.17 Acceder 3
Maibort Petit ¡ESTALLA OTRO ESCÁNDALO! Narcotraficante venezolano juzgado en EEUU cobra en la nómina de Maduro 15.05.17 Acceder 1
The WORLD FACTBOOK South America:Venezuela 12.01.17 Acceder 2
International Monetray Fund República Bolivariana de Venezuela and the IMF 21.04.17 Acceder 2
EL NACIONAL FMI: Venezuela cerrará en 2017 con 1600% de inflación 15.04.17 Acceder 2
AMANDA MARS El FMI calcula una inflación del 2.200% para 2017 en Venezuela 13.04.17 Acceder 3
Cristina Cifuentes Trump intensifica ofensiva por Venezuela y contacta a Bachelet y Temer 20.03.17 Acceder 2
EL NACIONAL WEB Denuncian que 30 personas han sido detenidas durante “Gran Plantón” 15.05.17 Acceder 2
MARIO VARGAS LLOSA Venezuela libre 14.12.15 Acceder 3
GRUPO BANCO MUNDIAL Personal de las fuerzas armadas, total Acceder 2
José Meléndez Maduro privilegia gasto militar venezolano 30.12.16 Acceder 2
ERNESTO LONDOÑO El gasto militar de Nicolás Maduro, una costosa cortina de humo 25.05.16 Acceder 3
Carlos Malamud El poder militar y el futuro de Venezuela 16.01.17 Acceder 4
Freedom House Venezuela Acceder 1
Observatorio Venezolano de Violencia 2016: OVV estima 28.479 muertes violentas en Venezuela 28.12.16 Acceder 2
The Electoral Knowledge Network Venezuela Acceder 2
Christopher Woody ‘Skin in the game’: Venezuela’s Socialist Party is losing its influence but tightening its grip on power 14.01.17 Acceder 2
Johanna Godoy; Justin McCarthy Venezuelans’ Approval of Leadership Remains at Record Low 20.05.17 Acceder 3
International Trade Centre Venezuela (Bolivarian Republic of) Acceder 2
Andrew V. Pestano Venezuela high court voids parliament vote to oust Maduro, hold elections 10.01.17 Acceder 2
BBC Mundo Venezuela: el CNE paraliza el referendo revocatorio a Nicolás Maduro 21.10.16 Acceder 3
Thomson Reuters 2017 Caída de economía venezolana sería la peor en 13 años y con una inflación récord: documento 20.01.17 Acceder 2
DANIEL LOZANO Maduro decreta la quinta subida salarial en 13 meses para intentar mitigar la inflación en Venezuela 08.01.17 Acceder 2
Stratfor WORLDVIEW 2017 Annual Forecast: Latin America 27.12.16 Acceder 2
Javier Mayorca Mitos y realidades sobre el Cartel de los soles en Venezuela 28.01.15 Acceder 2
EMILI J. BLASCO El jefe de seguridad del número dos chavista deserta a EE.UU. y le acusa de narcotráfico 27.01.17 Acceder 2
Carlos Malamud Entrevista Personal 4

[h5p id=”7″]