EL CONFLICTO DEL MAR DEL SUR DE CHINA

Alcance

A día de hoy no hay apenas duda de que en el orden internacional algo está sucediendo, aunque Estados Unidos sigue siendo la primera potencia mundial, el crecimiento de otras economías podría desplazarla de su poder hegemónico, siendo su mayor rival China. A esto hay que sumarle el análisis de los actores implicados y sus pretensiones y los factores económicos, demográficos, energéticos y militares que influyen en el conflicto.

Conclusiones – Síntesis

Chinese leader Xi Jinping earlier today in Beijing.

El estallido de una gran guerra entre China y los países vecinos será evitado a toda costa, tanto por el gobierno de Pekín, como por el resto de los actores internacionales involucrados, ya que las pérdidas resultantes en todas las dimensiones, incluso para los vencedores, serían mayores que los posibles beneficios. En la actualidad, la fortaleza económica de China contrasta con su debilidad militar frente a Estados Unidos y sus aliados. Atendiendo a dicha coyuntura, el gigante asiático actuará de manera prudente ante el transcurso de acontecimientos que desemboquen en una mayor hostilidad, y por lo tanto, seguirá acudiendo a políticas económicas y comerciales que le permitan alcanzar una mayor influencia en los países del entorno, y por ende, lograr convertirse en una potencia hegemónica en todos los ámbitos.

Juicios Analíticos

1.LA IMPORTANCIA DEL MAR DEL SUR DE CHINA

Las tensiones por el dominio del Mar del Sur de China seguirán creciendo, ya que los numerosos países directamente enfrentados evitan ceder en sus pretensiones ante la importancia que radica en su posición geoestratégica comercial, la mejora de capacidades militares que supone la posibilidad de construir bases en áreas disputadas, la importancia de la explotación pesquera, y de posibles reservas energéticas bajo sus aguas.

2. CHINA Y SUS PRETENSIONES GLOBALES

La política China seguirá evolucionado hacia una mayor apertura al exterior y fomentado el desarrollo y promoción de acuerdos internacionales, e invirtiendo en infraestructura para el transporte. Prueba de ello es la implantación de la iniciativa “One Belt, One Road” cuya principal pretensión es la revitalización y expansión de la economía del gigante asiático hacia otras zonas geográficas.

3. PODER ECONÓMICO

China busca aumentar su capacidad de influencia en los países del entorno, para ello, acude a políticas económicas que le permitan seguir desarrollando su economía de manera acelerada apoyándose en el comercio internacional y la explotación intensiva de los recursos naturales. El gigante asiático abandonará definitivamente su histórico aislamiento del exterior, transformado sus relaciones con el resto del mundo y manteniendo su preponderancia internacional.

4. CAPACIDADES MILITARES

En cuestión de décadas, China será una potencia militar mucho más fuerte que en la actualidad, ya que dicho país está inmerso en una profunda reforma de sus Fuerzas Armadas, aumentando la inversión en investigación y desarrollo, la adquisición de sistemas y tecnologías de armas avanzadas, y mejorando la experiencia operacional en la zona. Su presencia militar en la zona ha provocado un aumento de las tensiones con los países del entorno ya que las relaciones diplomáticas se ven marcadas por este hecho, y las posibilidades de alcanzar acuerdos pacíficos en un futuro próximo se disipan ante las provocaciones de la potencia asiática.

5. EEUU Y SU PAPEL EN EL CONFLICTO

La posición de Estados Unidos ante el conflicto es cada vez más firme. Su principal pretensión es lograr la libre circulación por las aguas en disputa, lo que le produciría beneficios económicos directos, al ser uno de los principales socios comerciales de los países del entorno. Para alcanzarla, seguirá acudiendo al refuerzo de alianzas militares con países de la región, ya que de este modo ejerce una influencia trascendental sobre los mismos, incentivando el posicionamiento de sus aliados.

Contexto y Evolución

La Política China

Xi Jinping inicia su etapa de gobierno como Presidente de China en 2013 bajo la proclama del “Sueño Chino”. El Presidente Xi cita entre sus ideales el rejuvenecimiento nacional, la mejora de los medios de vida, la prosperidad, la constatación de una mejor sociedad y el fortalecimiento militar. El mensaje que el actual Gobierno Chino desea transmitir a través de sus políticas es convertir a China en una nación moderadamente acomodada para 2021 y plenamente desarrollada para 2049, coincidiendo con los centenarios de la fundación del Partido Comunista y de la República Popular. La interpretación de la gran mayoría de expertos internacionales es que la estrategia emprendida por el Gobierno Chino busca el camino de resituar a China en su posición “natural” en el Mundo –desde el propio punto de vista chino–: El Centro.

Tras la Fundación de la República Popular China en 1949, con la llegada del Partido Comunista al poder, el país ha sufrido una continua transformación. De una situación decadente y con escasa representatividad mundial a lo que China simboliza hoy día. Una evolución en parte explicada por el concepto que el pueblo chino tiene sobre el tiempo y la capacidad de planificar a largo plazo, a diferencia de la cultura occidental. La estrategia del Presidente Xi es una continuación, y su posible éxito una consecuencia, de las políticas desarrolladas por los gobernantes chinos desde entonces, centradas en recuperar la integridad nacional y el alineamiento ideológico de Mao Zedong, la apertura al exterior y el inicio de políticas capitalistas de Deng Xiaoping, el desarrollo industrial en época de Jiang Zemin y el desarrollo tecnológico de Hu Jintao. El Sueño Chino es, por tanto, producto de la posición de China como potencia económica mundial, el cual ha traído inmensos beneficios al país y generado una nueva estructura de interdependencia económica en el mundo.

El Mar del Sur de China es un componente más de esta estrategia y la actitud de China con sus vecinos está marcada por una serie de factores donde la “geo-economía” puede haber superado a la “geo-política” como interés estratégico dominante y en consecuencia, todos los actores, tanto China y los países bañados por este Mar, como Estados Unidos, Rusia o Japón se enfrentan a una necesidad crítica de mejorar su comprensión de cómo cada estado en la región está desarrollando su actuaciones a fin de encontrar maneras de evitar cualquier enfrentamiento que pudiera conducir a una creciente tensión del conflicto.

La posición geo-estratégica del Mar del Sur de China

A lo largo de los 3,5 millones de kilómetros cuadrados que dicho mar abarca, existe un gran número de islotes entre los que destacan los pertenecientes a los archipiélagos Spratly y Paracelso, principales objetos de disputa. Mientras que algunos países fundamentan sus pretensiones territoriales atendiendo a la proximidad geográfica de acuerdo a los tratados internacionales sobre Derecho del Mar, otros como Vietnam o China acuden al uso de ciertas justificaciones históricas.

El gran número de rutas comerciales que atraviesan el Mar de la China Meridional es insólito, ascendiendo a más de 5 trillones de dólares la cuantía de las transacciones que se producen cada año. Sin embargo, éste y la explotación pesquera de la zona no son los únicos motivos económicos que ocasionan controversia, pues son las estimaciones acerca de posibles reservas petrolíferas, de gas natural y minerales, las que implican mayor confrontación, ya que podrían ser de gran magnitud y suponer un cambio transcendental en la riqueza del país con capacidad para explotarlas.

Los recursos energéticos transportados por los Estrechos de Malaca y Karimata, con origen en los países africanos y Oriente Medio y destino a los principales puertos del Pacífico (China, Japón y Corea), suponen más de seis veces a los que atraviesan por el Canal de Suez en el mismo periodo de tiempo. Aproximadamente, dos tercios de las importaciones de crudo de Corea del Sur, el 60% de los suministros petrolíferos de Japón y de Taiwán, y cerca del 80% de las importaciones de energía de China cruzan por el Mar de China Meridional. La producción energética derivada de la explotación de los recursos nacionales no es suficiente para abastecer la inmensa demanda China, por ello, el país tiene que importar recursos energéticos, además de localizar parte de su producción energética en el extranjero.

La Nueva Ruta de la Seda

Las necesidades energéticas, industriales y alimentarias de la ingente población china, hace prioritaria la búsqueda de recursos tanto dentro como fuera de sus fronteras. La gran capacidad económica de China, generada tras décadas de elevado crecimiento económico, permite al país desarrollar una política de inversiones en el exterior a fin de nutrirse de los recursos necesarios para mantener la prosperidad y mejorar los medios de vida. En este sentido, las actuaciones de China han ido dirigidas a convertirse en acreedor financiero de muchas economías y desarrollar una estrategia de inversiones donde localizar sus proyectos de autoabastecimiento.

En 2013, China anunció la iniciativa “One Belt, One Road” (OBOR) un proyecto económico que busca potenciar los flujos comerciales entre Asia y Europa, pero que también implica un claro objetivo político: crear y fortalecer vínculos con los países participantes y potenciar su influencia en Asia, África y Europa. La iniciativa comunicada es un plan de acuerdos comerciales y de infraestructuras que supone la construcción de puertos, aeropuertos, carreteras y gaseoductos, además de la colaboración en los ámbitos de energía, finanzas, ciencia, tecnología e innovación; incluso prevé la creación de un área de integración económica. Es por tanto, una gran estrategia diplomática, geopolítica y económica de China que pretende facilitar y asegurar su acceso a dichos recursos.

La importancia militar del Mar del Sur de China

La necesidad de defender sus inversiones en el exterior, los suministros energéticos, alimentarios e industriales y asegurar su comercio marítimo obliga a Pekín a proyectar su creciente poder naval, en primer lugar en su vecindad inmediata, el Mar del Sur de China. A continuación, a los mares y océanos que rodean el Este y Sudeste de Asia, y más allá, hacia el Índico en el Oeste y el Pacífico Occidental hacia el Este. La utilización de las pequeñas islas para la construcción de bases navales y aéreas permite, desde un punto de vista militar, mejorar la capacidad operacional efectiva, aumentando el posible rango de actuación y dominio. El Mar del Sur de China es una zona de amortiguación de la parte continental del sur de Pekín por lo que su control podría crear una barrera militar de protección que le permita mitigar amenazas militares futuras.

A este respecto, el propio Departamento de Defensa estadounidense cita que la tendencia de modernización y desarrollo del brazo armado del Partido Comunista Chino refleja una expansión en sus capacidades para abordar los objetivos de seguridad regionales y globales, donde sus fuerzas terrestres, aéreas, navales y de misiles son cada vez más capaces de proyectar poder durante tiempos de paz, y por tanto, de contrarrestar la superioridad militar de los Estados Unidos en caso de un conflicto regional.

Por todo ello, el Mar del Sur de China es un componente vital para la seguridad y defensa de China como nación y una pieza clave en la estrategia del Presidente Xi a fin de alcanzar el Sueño Chino.

Videobriefing

Citas

The United States and China will fight a war within the next 10 years over islands in the South China Sea, and “there’s no doubt about that”.

Steve Bannon

Estratega Jefe Casa Blanca, Gobierno de los Estados Unidos

U.S. ready to confront Beijing on South China Sea: admiral

by Colin Packham | Periodista

China’s Maritime Disputes in South China Sea

What does China want?

El Mar del Sur de China es el escenario de una serie de disputas territoriales entre China y el resto de los países del entorno por el dominio de sus aguas. Las tensiones acumuladas, debido al comportamiento asertivo de China, han avivado las preocupaciones por un posible conflicto armado en esta región que involucraría a numerosos actores y produciría graves consecuencias a nivel global.Ya que el área es rica en recursos energéticos tales como hidrocarburos y gas natural, y por ella transitan billones de dólares en mercancías.  China busca ampliar su presencia marítima, y ha reclamado una larga extensión de territorio, reclamado a su vez por otros vecinos regionales. La presencia militar de Estados Unidos en la zona crispa la sensibilidad que hay en el ambiente, y de no manejarse con prudencia las relaciones diplomáticas, la situación podría desencadenar un posible conflicto armado.

Citas

“Dado que estas islas y arrecifes están muy lejos de la China continental, han de tener sus propios sistemas de defensa. La instalación militar china busca mantener la paz y la estabilidad en la región”

Fu Ying

Portavoz, Asamblea Popular China

El Mar del Sur de China o el Mar de la China Meridional ocupa una superficie de
aproximadamente 3,5 millones de kilómetros cuadrados un millón de kilómetros cuadrados más que el mar Mediterráneo- y está delimitado por los estrechos de Malaca y Karimata al Sur, y al Norte por los de Taiwán y Luzon. El Mar del Sur de China comprende cientos de pequeñas islas, atolones, cayos, arrecifes y bancos de arena, la mayoría no están habitados, muchos de los cuales están sumergidos permanentemente o se inundan durante la marea alta, y baña las costas de ocho países: China, Vietnam y el Oeste de Malasia, situados en la zona continental del Sudeste Asiático, y Brunei, Filipinas, Indonesia, Taiwán, Singapur y el Este de Malasia formados por diferentes islas y archipiélagos.

Uno de los ámbitos del conflicto que mayor trascendencia y complejidad entraña es económico, cuya problemática radica tanto a la obtención de los posibles recursos energéticos existentes en el área disputada, la importancia geoestratégica comercial debido a las rutas que la atraviesan, y la explotación pesquera, como al debilitamiento de relaciones económicas con diferentes Estados.

Los productos que transitan dichas aguas son muy dispares, pero todos ellos de gran importancia para la sostenibilidad de los países de la zona, quienes han elaborado numerosos acuerdos en la materia, a fin de alcanzar pretensiones comunes y favorables para todos ellos.

Uno de los países en disputa que más ha aumentado sus relaciones económicas y comerciales con Estados del entorno es China. Un país que mediante el desarrollo e implantación progresiva de iniciativas como la destacada “One Belt, One Road” ha llevado a cabo una revitalización y apertura hacia numerosas zonas geográficas, lo que le convierte en un actor clave a nivel global.

El fuerte crecimiento del consumo energético ha estado ligado al crecimiento económico del país, por ello, un fallo en el suministro energético podría tener graves consecuencias para China. Este es el motivo por el que el país ha centrado su política energética de los últimos años en la diversificación de proveedores, situando industrias extractivas y procesadoras en zonas de África y Asia, invirtiendo en el sector energético de varios países y cerrando importantes acuerdos de cooperación, como el Comité de Coordinación y Cooperación chino-brasileño, que incluye un sub-comité de energía y minería.

Lo cierto es que las grandes potencias a nivel mundial buscan aumentar su capacidad de influencia en la región, acudiendo al uso de medidas políticas que afecten al desarrollo económico de los países del entorno. China es uno de ellos.

Por todo lo mencionado, se puede destacar que quizá este sí sea un factor crítico en el desarrollo de los acontecimientos, pues si la disputa alcanzara mayor virulencia y mermara, por lo tanto, las relaciones comerciales, ésta podría tener efectos insólitos en la economía de los países involucrados.

Podemos tener nuestras diferencias con China, pero compartimos más cosas en común, como nuestro deseo de prosperar en un mundo que está en constante cambio, dijo a DW Charles Jose, portavoz del Departamento de Relaciones Exteriores de Filipinas (DFA).

Después de la visita estatal de Duterte a China en el pasado Octubre , esos intereses compartidos se formalizaron en 13 acuerdos de gobierno a gobierno que abarcan el comercio y la inversión, la financiación de infraestructuras públicas y el turismo estimado en 24.000 millones de dólares. Pero a pesar de esto, China continuó aumentando su presencia militar.

En respuesta, Duterte anunció su intención de declarar el Mar de China Meridional un santuario marino. La propuesta no ganó apoyo ya que los expertos dijeron que sería difícil de hacer cumplir sin el consenso de otros estados vecinos.
Filipinas se enfrenta a un delicado desafío cuando se trata de equilibrar sus relaciones con China, dada la inmensa influencia económica de Pekín y el creciente aumento militar.

“Los temas serán divididos en dos partes”, dijo Chito Sta. Romana, el embajador de las Filipinas en China. “Las cuestiones no contenciosas incluyen la economía, el comercio y la educación, son temas que podemos avanzar y acelerar. Las cuestiones contenciosas no se pueden mover tan rápido. Sin embargo sigue habiendo cierto optimismo por parte de la Sta. Romana que dice que las perspectivas para las futuras relaciones diplomáticas amistosas son brillantes.

Pero también hay evaluaciones menos optimistas de la capacidad de Filipinas para atraer concesiones de China. “El presidente afirma que hemos normalizado las relaciones bilaterales, pero para que eso suceda, tiene que haber algún tipo de compromiso en una serie de cuestiones -incluyendo el Mar de China Meridional”. La Declaración sobre el Código de Conducta en el Mar Meridional de China insistió en los principios de autocontención y no militarización y fue firmada por la ASEAN y China en noviembre de 2002.

En la última década, China ha destinado un gran esfuerzo a modernizar y expandir sus capacidades militares a fin de proporcionar una garantía de seguridad sólida, en línea con la idea de desarrollo del país e incidiendo en reducir la corrupción de su ejército, mejorar su capacidad táctica y operativa y potenciar su industria de defensa convirtiéndose en uno de los cinco primeros exportadores de armas.

En los mares y océanos China ha seguido un ambicioso programa de modernización naval, en la actualidad cuenta con el mayor número de buques en Asia, más de 300 unidades entre buques de superficie, submarinos, buques anfibios y patrulleros. La creciente actividad de construcción de infraestructuras en islotes del Mar del Sur de China es una evidencia de la importancia de este aspecto para el Gobierno Chino.

En relación a su programa espacial, China ha invertido significativamente en la mejora de sus capacidades, con especial énfasis en las comunicaciones por satélite; inteligencia, vigilancia y reconocimiento; navegación por satélite; meteorología y la exploración espacial tripulada, no tripulada e interplanetaria.

La fuerza nuclear China está desarrollando y probando nuevas clases de misiles nucleares y convencionales, mejorando sus capacidades en misiles balísticos intercontinentales y utilizando tecnologías de planeo hipersónico.

Hoy día, la competencia en el ciberespacio es vital, tanto desde el punto de vista político, militar y económico. China es una de las principales potencias en este aspecto, ha desarrollado enormes capacidades para el control interno de sus nacionales y, algunos países la consideran responsable de numerosos ataques contra la soberanía de otros estados y empresas.

La capacidad militar China respecto al resto de países bañados por el mar del Sur de China es muy superior, incluso el propio Departamento de Defensa de los Estados Unidos cita que el brazo armado del Partido Comunista Chino refleja una expansión en sus capacidades terrestres, aéreas, navales y de misiles que podría contrarrestar la superioridad militar de los americanos en un conflicto regional. No obstante, Estados Unidos y Japón aún disponen de tecnología superior a la China que limitaría su capacidad de ataque y una red de bases militares distribuidas por la región que les permite mejorar su fuerza y celeridad en el despliegue, así como, facilita una ventaja operacional y táctica ante un posible conflicto a gran escala.

China, es uno de los países más grandes y el más poblado del mundo, aunque repartido de forma muy desigual. Sin embargo, debe afrontar graves problemas en cuanto a su demografía y a sus necesidades alimentarias
Tiene básicamente dos problemas demográficos: el envejecimiento de la población y la diferencia entre el nacimiento de hombres y mujeres, fenómenos que pueden afectar al país de manera seria a corto plazo. La población china envejece a mayor velocidad de la que es capaz de recuperarse, debido al descenso de la natalidad y por el aumento de la esperanza de vida. En cuanto al desequilibrio entre géneros, el origen de este problema está relacionado por la preferencia tradicional de las familias chinas por los hijos varones, que se ha agravado gracias a la política de un sólo hijo por familia que provocó el aborto selectivo de niñas. Además, las dificultades existentes entre los hombres solteros a la hora de encontrar pareja, ha producido graves problemas sociales. Las medidas tomadas por el gobierno chino han sido dos principalmente: la relajación de la política de un único hijo y el aumento de la edad de jubilación.
En cuanto a sus necesidades alimentarias y a pesar de sus problemas demográficos, una de las principales preocupaciones para China es cómo alimentar a toda su población. Gracias al desarrollo y a su progreso económico de las últimas décadas, ha conseguido reducir a la mitad la proporción de habitantes afectados por el hambre para el 2015. A pesar de sus esfuerzos, todavía tiene problemas para reducir la pobreza y las desigualdades. El éxodo rural y el desarrollo económico, han producido un cambio en las pautas alimentarias, pasando de una dieta tradicional basada en cereales y productos agrarios, a una nueva dieta con una creciente demanda en proteínas animales y productos procesados.
China ha llevado a cabo distintas estrategias para poder abastecerse de insumos necesarios para su producción agrícola y satisfacer sus demanda de alimentos, entre ellas, la importación de soja y maíz para alimentar a su ganado, alquilar territorios para la cultivación de cereales y cría de ganado. El dominio del Mar del Sur de China significa el control de las rutas marítimas para su abastecimiento.
En resumen, la prioridad es y seguirá siendo su supervivencia, y para ello deberá continuar con su crecimiento económico y seguir destinando grandes presupuestos para mantener sus rutas comerciales y en materia de desarrollo social.

Escenarios y Prospectiva

Escenarios

La Gran Guerra

Es el escenario más arriesgado, pero no menos probable. No obstante, las implicaciones para la zona y el mundo en general, serían desastrosas.

China en el Centro del Mundo

Es un escenario de mayor probabilidad a largo plazo que a corto. Evitando el conflicto militar, China consigue resituar su posición en el mundo, alcanza la hegemonía económica y militar y cumple el ansiado “Sueño Chino”.

La Decadencia de China

Las necesidades energéticas, industriales y alimentarias de la ingente población china, hace prioritaria la búsqueda de recursos tanto dentro como fuera de sus fronteras. Las menores tasas de crecimiento de su PIB y la competencia de otras economías, muestran signos del debilitamiento chino que paulatinamente va disminuyendo su influencia internacional.

Prospectiva

Prospectiva

La Gran Guerra

Los países del entorno tienen una gran dependencia del mar, el estallido de un enfrentamiento armado en el mismo produciría consecuencias catastróficas para todos ellos. Se ha de tener en cuenta que la paralización de los intercambios comerciales que se producen por vía marítima provocaría enormes pérdidas económicas, pero también, una posible crisis humanitaria, al ocasionar una grave escasez de productos de primera necesidad.

Por lo tanto, a la pérdida de vidas humanas a causa directa del conflicto, habría que unir daños colaterales y desplazamientos demográficos que se podrían producir a gran escala. Es probable que en los primeros estadios del conflicto, éste cuente con el respaldo de la población de los diferentes países debido al fuerte nacionalismo arraigado presente en muchos de ellos, alentados por acontecimientos sucedidos durante la Segunda Guerra Mundial y cuya aflicción aún es latente. Sin embargo, el sentimiento de inseguridad ciudadana y una posible desconfianza en los poderes públicos debida al miedo que una guerra cercana implica, llevaría a una mayor inestabilidad interna de los Estados en conflicto.

En la actualidad, la fortaleza económica de China contrasta con su debilidad militar frente a Estados Unidos y sus aliados, por ello, las actuaciones del gobierno de Pekín deberían atender a dicha coyuntura y actuar de manera prudente ante el transcurso de acontecimientos que desemboquen en una mayor hostilidad. La proximidad geográfica del escenario de conflicto unido a la posible destrucción de los recursos naturales en la zona también supondrían perjuicios directos para dicho Estado, lo que unido a la posible ruptura de relaciones comerciales clave para el sustento del mismo le llevarían a una situación crítica. 

China en el “Centro” del Mundo

La estrategia desarrollada por China en el Mar del Sur de China no es una novedad. Estados Unidos, antes de alcanzar la hegemonía mundial, en el S. XIX también desarrolló una actividad similar incrementando el control las Islas del Caribe a fin de dominar las rutas comerciales de esa zona, estableciendo una supremacía marítima en la parte occidental del Hemisferio Norte que posteriormente fue abriéndose a otras latitudes, tanto en el Norte como en el Sur del globo. También, el Imperio Británico durante los S. XIX y XX crearon las Coaling Stations, infraestructuras, hasta cierto punto, similares a aquellas ubicadas en el Collar de Perlas que China está construyendo o invirtiendo en el Pacífico e Índico con el objetivo de prestar servicios a sus marinos mercantes y, posiblemente, a sus buques de guerra.

Con estos antecedentes, ¿por qué China no puede tener una estrategia similar a esa en la actualidad, tanto en el Mar del Sur de China como con la iniciativa One Belt One Road? El éxito de la misma es muy probable tenga igual resultado que en los casos anteriores. Tal y como obtuvieron el Imperio Británico en el S. XIX y Estados Unidos en el S.XX, China pueda alcanzar la supremacía en el S. XXI.

El éxito de la iniciativa “One Belt, One Road” (OBOR) creará y fortalecerá los vínculos con los países participantes y potenciara la influencia de China en Asia, África y Europa. Las inversiones previstas en el marco de esta iniciativa permitirán a China mantener un control financiero sobre muchos de los estados endeudados, a raíz de la construcción de infraestructuras como puertos, aeropuertos, carreteras y gaseoductos. Además, la transferencia de tecnología y el desarrollo de programas comunes en los ámbitos de energía, ciencia, tecnología e innovación permitirán a China estar a la vanguardia en estos campos y decidir, como hizo Japón en el S. XX, el crecimiento tecnológico de los países de su entorno a dos velocidades, facilitando su dominio en estas facetas.

Desde el punto de vista militar, en las próximas décadas, China será una potencia militar mucho más fuerte que en la actualidad, ya que dicho país está inmerso en una profunda reforma de sus Fuerzas Armadas, aumentando la inversión en investigación y desarrollo, la adquisición de sistemas y tecnologías de armas avanzadas, y mejorando la experiencia operacional en la zona lo que podría contrarrestar la actual superioridad militar de los americanos en un conflicto regional. Sin necesidad de luchar, el Gobierno Chino conseguirá diluir la presencia e influencia de los americanos en la región Asia – Pacífico de forma moderada, restringiendo o limitando sus acciones en la zona.

 La Decadencia China

Las necesidades energéticas, industriales y alimentarias de la ingente población china, hace prioritaria la búsqueda de recursos tanto dentro como fuera de sus fronteras. La capacidad financiera que debe tener China para esta labor y para defender sus inversiones en el exterior y asegurar su comercio marítimo es ingente. No obstante, la tendencia a la baja de sus tasas de crecimiento, la elevada competencia internacional con países como India y la morosidad de sus deudores hace inviable mantener la iniciativa One Belt One Road y poco a poco, China va perdiendo influencia tanto en su entorno, como en otras regiones donde se ha visto obligada a desinvertir a causa de la problemática situación de esos países.

La dificultad a la que hace frente China y su ambigüedad en las actuaciones, desincentiva el acercamiento de ASEAN y la creación de grandes bloques comerciales que permitan mantener su supremacía industrial, como la “Fábrica del Mundo”.

Esta espiral negativa, generada por la insuficiencia de recursos para seguir abasteciendo su mercado y su menor capacidad financiera para explorar nuevas soluciones, es aprovechada por otras economías para aislar a China limitando su capacidad operativa y reduciendo el riesgo que para Japón o Estados Unidos puede suponer su supremacía militar en la región. Ante este escenario, se estima puedan surgir tensiones sociales internas y el riesgo de una nueva Guerra Civil que derive en la desintegración de la nación y la creación de nuevos estados.

Fuentes, El Conflicto del Mar del Sur de China
Autores Fecha Título NFCF
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Daniel la Calle. Artículo de opinión. 2016 China frena un 30% sus objetivos renovables: implicaciones para el sector solar. 2 acceder
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Instituto Español de Estudios Estratégicos, Ignacio Fuente Cobo, Documento de Análisis 2017 ¿Se convertirá China en una potencia agresiva? 4 acceder
Instituto Español de Estudios Estratégicos, Gracia Abad Quintanal, documento de opinión 2017 De la Revolución en Asuntos Militares China a la carrera de armamentos en Asia Pacífico 2 acceder
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Diario Cinco Días, Alejandro Meraviglia 2017 ¿Quiénes son los principales acreedores de Estados Unidos? 2 acceder
Instituto Español de Estudios Estratégicos, Fernando Ruíz Domínguez 2017 China: de la estretgia del cinturón a la del collar de perlas 4 acceder
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